Nueva Versión Internacional

Salmos 48

Canción. Salmo de los hijos de Coré.

1Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza
    en la ciudad de nuestro Dios.
Su monte santo, bella colina,
    es la alegría de toda la tierra.
El monte Sión, en la parte norte,
    es la ciudad del gran Rey.
En las fortificaciones de Sión
    Dios se ha dado a conocer como refugio seguro.

Hubo reyes que unieron sus fuerzas
    y que juntos avanzaron contra la ciudad;
pero al verla quedaron pasmados,
    y asustados emprendieron la retirada.
Allí el miedo se apoderó de ellos,
    y un dolor de parturienta les sobrevino.
¡Con un viento huracanado
    destruiste las naves de Tarsis!

Tal como lo habíamos oído,
    ahora lo hemos visto
en la ciudad del Señor Todopoderoso,
    en la ciudad de nuestro Dios:
    ¡Él la hará permanecer para siempre! Selah

Dentro de tu templo, oh Dios,
    meditamos en tu gran amor.
10 Tu alabanza, oh Dios, como tu nombre,
    llega a los confines de la tierra;
    tu derecha está llena de justicia.
11 Por causa de tus justas decisiones
    el monte Sión se alegra
    y las aldeas de Judá se regocijan.

12 Caminen alrededor de Sión,
    caminen en torno suyo
    y cuenten sus torres.
13 Observen bien sus murallas
    y examinen sus fortificaciones,
    para que se lo cuenten a las generaciones futuras.
14 ¡Este Dios es nuestro Dios eterno!
    ¡Él nos guiará para siempre![a]

Notas al pie

  1. 48:14 para siempre (LXX); sobre muerte (TM).

King James Version

Psalm 48

1Great is the Lord, and greatly to be praised in the city of our God, in the mountain of his holiness.

Beautiful for situation, the joy of the whole earth, is mount Zion, on the sides of the north, the city of the great King.

God is known in her palaces for a refuge.

For, lo, the kings were assembled, they passed by together.

They saw it, and so they marvelled; they were troubled, and hasted away.

Fear took hold upon them there, and pain, as of a woman in travail.

Thou breakest the ships of Tarshish with an east wind.

As we have heard, so have we seen in the city of the Lord of hosts, in the city of our God: God will establish it for ever. Selah.

We have thought of thy lovingkindness, O God, in the midst of thy temple.

10 According to thy name, O God, so is thy praise unto the ends of the earth: thy right hand is full of righteousness.

11 Let mount Zion rejoice, let the daughters of Judah be glad, because of thy judgments.

12 Walk about Zion, and go round about her: tell the towers thereof.

13 Mark ye well her bulwarks, consider her palaces; that ye may tell it to the generation following.

14 For this God is our God for ever and ever: he will be our guide even unto death.