The Message

John 13

Washing His Disciples’ Feet

11-2 Just before the Passover Feast, Jesus knew that the time had come to leave this world to go to the Father. Having loved his dear companions, he continued to love them right to the end. It was suppertime. The Devil by now had Judas, son of Simon the Iscariot, firmly in his grip, all set for the betrayal.

3-6 Jesus knew that the Father had put him in complete charge of everything, that he came from God and was on his way back to God. So he got up from the supper table, set aside his robe, and put on an apron. Then he poured water into a basin and began to wash the feet of the disciples, drying them with his apron. When he got to Simon Peter, Peter said, “Master, you wash my feet?”

Jesus answered, “You don’t understand now what I’m doing, but it will be clear enough to you later.”

Peter persisted, “You’re not going to wash my feet—ever!”

Jesus said, “If I don’t wash you, you can’t be part of what I’m doing.”

“Master!” said Peter. “Not only my feet, then. Wash my hands! Wash my head!”

10-12 Jesus said, “If you’ve had a bath in the morning, you only need your feet washed now and you’re clean from head to toe. My concern, you understand, is holiness, not hygiene. So now you’re clean. But not every one of you.” (He knew who was betraying him. That’s why he said, “Not every one of you.”) After he had finished washing their feet, he took his robe, put it back on, and went back to his place at the table.

12-17 Then he said, “Do you understand what I have done to you? You address me as ‘Teacher’ and ‘Master,’ and rightly so. That is what I am. So if I, the Master and Teacher, washed your feet, you must now wash each other’s feet. I’ve laid down a pattern for you. What I’ve done, you do. I’m only pointing out the obvious. A servant is not ranked above his master; an employee doesn’t give orders to the employer. If you understand what I’m telling you, act like it—and live a blessed life.

The One Who Ate Bread at My Table

18-20 “I’m not including all of you in this. I know precisely whom I’ve selected, so as not to interfere with the fulfillment of this Scripture:

The one who ate bread at my table
Turned on his heel against me.

“I’m telling you all this ahead of time so that when it happens you will believe that I am who I say I am. Make sure you get this right: Receiving someone I send is the same as receiving me, just as receiving me is the same as receiving the One who sent me.”

21 After he said these things, Jesus became visibly upset, and then he told them why. “One of you is going to betray me.”

22-25 The disciples looked around at one another, wondering who on earth he was talking about. One of the disciples, the one Jesus loved dearly, was reclining against him, his head on his shoulder. Peter motioned to him to ask who Jesus might be talking about. So, being the closest, he said, “Master, who?”

26-27 Jesus said, “The one to whom I give this crust of bread after I’ve dipped it.” Then he dipped the crust and gave it to Judas, son of Simon the Iscariot. As soon as the bread was in his hand, Satan entered him.

“What you must do,” said Jesus, “do. Do it and get it over with.”

28-29 No one around the supper table knew why he said this to him. Some thought that since Judas was their treasurer, Jesus was telling him to buy what they needed for the Feast, or that he should give something to the poor.

30 Judas, with the piece of bread, left. It was night.

A New Command

31-32 When he had left, Jesus said, “Now the Son of Man is seen for who he is, and God seen for who he is in him. The moment God is seen in him, God’s glory will be on display. In glorifying him, he himself is glorified—glory all around!

33 “Children, I am with you for only a short time longer. You are going to look high and low for me. But just as I told the Jews, I’m telling you: ‘Where I go, you are not able to come.’

34-35 “Let me give you a new command: Love one another. In the same way I loved you, you love one another. This is how everyone will recognize that you are my disciples—when they see the love you have for each other.”

36 Simon Peter asked, “Master, just where are you going?”

Jesus answered, “You can’t now follow me where I’m going. You will follow later.”

37 “Master,” said Peter, “why can’t I follow now? I’ll lay down my life for you!”

38 “Really? You’ll lay down your life for me? The truth is that before the rooster crows, you’ll deny me three times.”

Nueva Versión Internacional (Castilian)

Juan 13

Jesús lava los pies a sus discípulos

1Estaba cerca la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de abandonar este mundo para volver al Padre. Y, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.[a]

Llegó la hora de la cena. El diablo ya había incitado a Judas Iscariote, hijo de Simón, para que traicionara a Jesús. Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura.

Cuando llegó a Simón Pedro, este le dijo:

―¿Y tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?

―Ahora no entiendes lo que estoy haciendo —respondió Jesús—, pero lo entenderás más tarde.

―¡No! —protestó Pedro—. ¡Jamás me lavarás los pies!

―Si no te los lavo,[b] no tendrás parte conmigo.

―Entonces, Señor, ¡no solo los pies, sino también las manos y la cabeza!

10 ―El que ya se ha bañado no necesita lavarse más que los pies —le contestó Jesús—; pues ya todo su cuerpo está limpio. Y ustedes ya están limpios, aunque no todos.

11 Jesús sabía quién lo iba a traicionar, y por eso dijo que no todos estaban limpios.

12 Cuando terminó de lavarles los pies, se puso el manto y volvió a su lugar. Entonces les dijo:

―¿Entendéis lo que he hecho con vosotros? 13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy. 14 Pues, si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. 15 Os he dado ejemplo, para que hagáis lo mismo que yo he hecho con vosotros. 16 Ciertamente os aseguro que ningún siervo es más que su amo, y ningún mensajero es más que el que lo envió. 17 ¿Entendéis esto? Dichosos seréis si lo ponéis en práctica.

Jesús predice la traición de Judas

18 »No me refiero a todos vosotros; yo sé a quiénes he escogido. Pero esto es para que se cumpla la Escritura: “El que comparte el pan conmigo me ha puesto la zancadilla”.[c]

19 »Os digo esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. 20 Ciertamente os aseguro que el que recibe al que yo envío me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe al que me envió».

21 Dicho esto, Jesús se angustió profundamente y declaró:

―Ciertamente os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar.

22 Los discípulos se miraban unos a otros sin saber a cuál de ellos se refería. 23 Uno de ellos, el discípulo a quien Jesús amaba, estaba a su lado. 24 Simón Pedro le hizo señas a ese discípulo y le dijo:

―Pregúntale a quién se refiere.

25 ―Señor, ¿quién es? —preguntó él, reclinándose sobre Jesús.

26 ―Aquel a quien yo le dé este pedazo de pan que voy a mojar en el plato —le contestó Jesús.

Acto seguido, mojó el pedazo de pan y se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. 27 Tan pronto como Judas tomó el pan, Satanás entró en él.

―Lo que vas a hacer, hazlo pronto —le dijo Jesús.

28 Ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo eso Jesús. 29 Como Judas era el encargado del dinero, algunos pensaron que Jesús le estaba diciendo que comprara lo necesario para la fiesta, o que diera algo a los pobres. 30 En cuanto Judas tomó el pan, salió de allí. Ya era de noche.

Jesús predice la negación de Pedro

31 Cuando Judas hubo salido, Jesús dijo:

―Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. 32 Si Dios es glorificado en él,[d] Dios glorificará al Hijo en sí mismo, y lo hará muy pronto.

33 »Mis queridos hijos, poco tiempo me queda para estar con vosotros. Me buscaréis, y lo que antes dije a los judíos, ahora os lo digo a vosotros: Adonde yo voy, vosotros no podéis ir.

34 »Este mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Así como yo os he amado, también vosotros debéis amaros unos a otros. 35 De este modo todos sabrán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros».

36 ―¿Y a dónde vas, Señor? —preguntó Simón Pedro.

―Adonde yo voy, no puedes seguirme ahora, pero me seguirás más tarde.

37 ―Señor —insistió Pedro—, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Por ti daré hasta la vida.

38 ―¿Darás tú la vida por mí? ¡De veras te aseguro que, antes de que cante el gallo, me negarás tres veces!

Notas al pie

  1. 13:1 hasta el fin. Alt. hasta lo sumo.
  2. 13:8 te los lavo. Lit. te lavo.
  3. 13:18 Sal 41:9
  4. 13:32 Var. no incluye: Si Dios es glorificado en él.