The Message

Deuteronomy 20

11-4 When you go to war against your enemy and see horses and chariots and soldiers far outnumbering you, do not recoil in fear of them; God, your God, who brought you up out of Egypt is with you. When the battle is about to begin, let the priest come forward and speak to the troops. He’ll say, “Attention, Israel. In a few minutes you’re going to do battle with your enemies. Don’t waver in resolve. Don’t fear. Don’t hesitate. Don’t panic. God, your God, is right there with you, fighting with you against your enemies, fighting to win.”

5-7 Then let the officers step up and speak to the troops: “Is there a man here who has built a new house but hasn’t yet dedicated it? Let him go home right now lest he die in battle and another man dedicate it. And is there a man here who has planted a vineyard but hasn’t yet enjoyed the grapes? Let him go home right now lest he die in battle and another man enjoy the grapes. Is there a man here engaged to marry who hasn’t yet taken his wife? Let him go home right now lest he die in battle and another man take her.”

The officers will then continue, “And is there a man here who is wavering in resolve and afraid? Let him go home right now so that he doesn’t infect his fellows with his timidity and cowardly spirit.”

When the officers have finished speaking to the troops, let them appoint commanders of the troops who shall muster them by units.

10-15 When you come up against a city to attack it, call out, “Peace?” If they answer, “Yes, peace!” and open the city to you, then everyone found there will be conscripted as forced laborers and work for you. But if they don’t settle for peace and insist on war, then go ahead and attack. God, your God, will give them to you. Kill all the men with your swords. But don’t kill the women and children and animals. Everything inside the town you can take as plunder for you to use and eat—God, your God, gives it to you. This is the way you deal with the distant towns, the towns that don’t belong to the nations at hand.

16-18 But with the towns of the people that God, your God, is giving you as an inheritance, it’s different: don’t leave anyone alive. Consign them to holy destruction: the Hittites, Amorites, Canaanites, Perizzites, Hivites, and Jebusites, obeying the command of God, your God. This is so there won’t be any of them left to teach you to practice the abominations that they engage in with their gods and you end up sinning against God, your God.

19-20 When you mount an attack on a town and the siege goes on a long time, don’t start cutting down the trees, swinging your axes against them. Those trees are your future food; don’t cut them down. Are trees soldiers who come against you with weapons? The exception can be those trees which don’t produce food; you can chop them down and use the timbers to build siege engines against the town that is resisting you until it falls.

Nueva Versión Internacional (Castilian)

Deuteronomio 20

Instrucciones para la guerra

1»Cuando salgas a pelear contra tus enemigos y veas un ejército superior al tuyo, con muchos caballos y carros de guerra, no les temas, porque el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, estará contigo. Cuando estés a punto de entrar en batalla, el sacerdote pasará al frente y exhortará al ejército con estas palabras: “¡Escucha, Israel! Hoy vas a entrar en batalla contra tus enemigos. No te desanimes ni tengas miedo; no te acobardes ni te llenes de pavor ante ellos, porque el Señor tu Dios está contigo; él peleará en favor tuyo y te dará la victoria sobre tus enemigos”.

»Luego los oficiales le dirán al ejército: “Si alguno de vosotros ha construido una casa nueva y no la ha estrenado, que vuelva a su casa, no sea que muera en batalla y otro la estrene. Y si alguno ha plantado una viña y no ha disfrutado de las uvas, que vuelva a su finca, no sea que muera en batalla y sea otro el que disfrute de ellas. Y si alguno se ha comprometido con una mujer y no se ha casado, que regrese a su pueblo, no sea que muera en batalla y sea otro el que se case con ella”. Y añadirán los oficiales: “Si alguno de vosotros es miedoso o cobarde, que vuelva a su casa, no sea que desanime también a sus hermanos”. Cuando los oficiales hayan terminado de hablar, nombrarán capitanes que dirijan el ejército.

10 »Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, hazle primero una oferta de paz. 11 Si acepta y abre las puertas, todos los habitantes de esa ciudad quedarán bajo tu dominio y serán tus esclavos. 12 Pero, si la ciudad rechaza la paz y entra en batalla contra ti, la sitiarás; 13 y cuando el Señor tu Dios la entregue en tus manos, matarás a filo de espada a todos sus hombres. 14 Como botín, podrás retener a las mujeres y a los niños, y el ganado y todo lo demás que haya en la ciudad. También podrás comer del botín de tus enemigos, que te entrega el Señor tu Dios. 15 Así tratarás a todas las ciudades lejanas que no pertenezcan a las naciones vecinas.

16 »Sin embargo, en las ciudades de los pueblos que el Señor tu Dios te da como herencia, no dejarás nada con vida. 17 Exterminarás del todo a hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el Señor tu Dios te ha mandado. 18 De lo contrario, ellos te enseñarán a hacer todas las cosas abominables que hacen para adorar a sus dioses, y pecarás contra el Señor tu Dios.

19 »Si antes de conquistar una ciudad tienes que sitiarla por mucho tiempo, no derribes sus árboles a golpe de hacha, pues necesitarás alimentarte de sus frutos. No los derribes, pues no son hombres que puedan defenderse de ti, sino solo árboles del campo. 20 Sin embargo, podrás derribar los árboles que no sean frutales y construir con ellos instrumentos de asedio contra la ciudad que tengas sitiada, hasta que caiga bajo tu dominio.