The Message

Deuteronomy 8

11-5 Keep and live out the entire commandment that I’m commanding you today so that you’ll live and prosper and enter and own the land that God promised to your ancestors. Remember every road that God led you on for those forty years in the wilderness, pushing you to your limits, testing you so that he would know what you were made of, whether you would keep his commandments or not. He put you through hard times. He made you go hungry. Then he fed you with manna, something neither you nor your parents knew anything about, so you would learn that men and women don’t live by bread only; we live by every word that comes from God’s mouth. Your clothes didn’t wear out and your feet didn’t blister those forty years. You learned deep in your heart that God disciplines you in the same ways a father disciplines his child.

6-9 So it’s paramount that you keep the commandments of God, your God, walk down the roads he shows you and reverently respect him. God is about to bring you into a good land, a land with brooks and rivers, springs and lakes, streams out of the hills and through the valleys. It’s a land of wheat and barley, of vines and figs and pomegranates, of olives, oil, and honey. It’s land where you’ll never go hungry—always food on the table and a roof over your head. It’s a land where you’ll get iron out of rocks and mine copper from the hills.

10 After a meal, satisfied, bless God, your God, for the good land he has given you.

11-16 Make sure you don’t forget God, your God, by not keeping his commandments, his rules and regulations that I command you today. Make sure that when you eat and are satisfied, build pleasant houses and settle in, see your herds and flocks flourish and more and more money come in, watch your standard of living going up and up—make sure you don’t become so full of yourself and your things that you forget God, your God,

the God who delivered you from Egyptian slavery;
the God who led you through that huge and fearsome wilderness,
those desolate, arid badlands crawling with fiery snakes and scorpions;
the God who gave you water gushing from hard rock;
the God who gave you manna to eat in the wilderness, something your ancestors had never heard of, in order to give you a taste of the hard life, to test you so that you would be prepared to live well in the days ahead of you.

17-18 If you start thinking to yourselves, “I did all this. And all by myself. I’m rich. It’s all mine!”—well, think again. Remember that God, your God, gave you the strength to produce all this wealth so as to confirm the covenant that he promised to your ancestors—as it is today.

19-20 If you forget, forget God, your God, and start taking up with other gods, serving and worshiping them, I’m on record right now as giving you firm warning: that will be the end of you; I mean it—destruction. You’ll go to your doom—the same as the nations God is destroying before you; doom because you wouldn’t obey the Voice of God, your God.

Nueva Versión Internacional

Deuteronomio 8

Recuerda al Señor tu Dios

1»Cumple fielmente todos los mandamientos que hoy te mando, para que vivas, te multipliques y tomes posesión de la tierra que el Señor juró a tus antepasados. Recuerda que durante cuarenta años el Señor tu Dios te llevó por todo el camino del desierto, y te humilló y te puso a prueba para conocer lo que había en tu corazón y ver si cumplirías o no sus mandamientos. Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor. Durante esos cuarenta años no se te gastó la ropa que llevabas puesta, ni se te hincharon los pies. Reconoce en tu corazón que, así como un padre disciplina a su hijo, también el Señor tu Dios te disciplina a ti. Cumple los mandamientos del Señor tu Dios; témelo y sigue sus caminos. Porque el Señor tu Dios te conduce a una tierra buena: tierra de arroyos y de fuentes de agua, con manantiales que fluyen en los valles y en las colinas; tierra de trigo y de cebada; de viñas, higueras y granados; de miel y de olivares; tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre.

10 »Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. 11 Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy. 12 Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, 13 cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, 14 no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo. 15 El Señor te guió a través del vasto y horrible desierto, esa tierra reseca y sedienta, llena de serpientes venenosas y escorpiones; te dio el agua que hizo brotar de la más dura roca; 16 en el desierto te alimentó con maná, comida que jamás conocieron tus antepasados. Así te humilló y te puso a prueba, para que a fin de cuentas te fuera bien. 17 No se te ocurra pensar: “Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos”. 18 Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados.

19 »Si llegas a olvidar al Señor tu Dios, y sigues a otros dioses para adorarlos e inclinarte ante ellos, testifico hoy en contra tuya que ciertamente serás destruido. 20 Si no obedeces al Señor tu Dios, te sucederá lo mismo que a las naciones que el Señor irá destruyendo a tu paso.