以斯拉记 9 – CCB & NVI

Chinese Contemporary Bible 2022 (Simplified)

以斯拉记 9:1-15

以斯拉的祷告

1完成这些事以后,众首领来告诉我说:“以色列民众、祭司和利未人还没有与当地各族分开,他们仍随从迦南人、人、比利洗人、耶布斯人、亚扪人、摩押人、埃及人和亚摩利人的可憎行为。 2他们为自己和自己的儿子娶这些人的女儿为妻,使圣洁的民族与当地的人混杂。首领和官员是这种不忠之事的罪魁。” 3一听到这些,我便撕裂衣服和外袍,拔掉头发和胡须,惊恐地坐下。 4听了以色列上帝的话而颤抖的人都聚集在我周围,因为流亡归来的人不忠。我惊恐地坐在那里,直到献晚祭的时候。

5献晚祭的时候,我满怀忧伤地起来,穿着那撕裂的衣服和外袍,双膝跪下,向我的上帝耶和华伸出双手, 6说:“我的上帝啊,我羞愧难当,不敢抬头看你,因为我们的恶行灭顶,我们的罪恶滔天。 7从我们的祖先开始到现在,我们罪恶深重。由于我们的罪恶,我们、我们的君王和祭司都落在外邦君王的手中,被他们杀害、俘虏、抢掠和羞辱,如同今天的光景。 8但如今我们的上帝耶和华暂且施恩于我们,为我们存留一些余民,使我们安然住在这圣洁之地,让我们眼睛明亮,在我们受奴役时赐给我们一点生机。 9虽然我们是奴隶,我们的上帝却没有离弃受奴役的我们。祂在波斯众王面前施恩于我们,使我们复兴,得以重建毁坏的上帝的殿,让我们在犹大耶路撒冷有护墙。

10“如今,我们的上帝啊,事已至此,我们还能说什么呢?因为我们背弃了你的诫命, 11就是你借着你的仆人——众先知给我们的吩咐,‘你们将要占领的那片土地被当地人的污秽玷污,他们的可憎行径使那里充满污秽。 12所以不要让你们的女儿嫁给他们的儿子,也不要让你们的儿子娶他们的女儿。永不可为他们谋求平安和好处。这样,你们就可强盛,吃那里的美好出产,也可将那地方留给你们的子孙作为永久的产业。’

13“这一切事临到我们,皆因我们的恶行和大罪。但我们的上帝啊,你给我们的惩罚比我们该受的轻多了,你还施恩给我们留下这些余民。 14我们岂能再违背你的诫命,与这些行为可憎之民通婚?若我们这样行,你岂不发怒毁灭我们,使我们无人存活吗? 15以色列的上帝耶和华啊,你是公义的,所以今天我们这些余民才得以幸存。看啊,我们在你面前身负罪恶,因而无人能在你面前站立得住。”

Nueva Versión Internacional

Esdras 9:1-15

Esdras confiesa el pecado del pueblo

1Después de todo esto, se me acercaron los líderes y me dijeron: «El pueblo de Israel, incluso los sacerdotes y levitas, no se ha mantenido separado de los pueblos vecinos, sino que practica las costumbres abominables de todos ellos, es decir, de los cananeos, hititas, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos. 2De entre las mujeres de esos pueblos han tomado esposas para sí mismos y para sus hijos, mezclando así el linaje santo con la de los pueblos vecinos. Y los primeros en cometer tal infidelidad han sido los líderes y los oficiales».

3Cuando escuché esto, me rasgué la túnica y el manto, me arranqué los pelos de la cabeza y de la barba y me postré muy angustiado. 4Entonces, por causa de la infidelidad cometida por los repatriados, se reunieron a mi alrededor todos los que estaban temerosos ante la palabra de Dios. Y yo seguí angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde.

5A la hora del sacrificio me recobré de mi abatimiento y, con la túnica y el manto rasgados, caí de rodillas, extendí mis manos hacia el Señor mi Dios, 6y dije en oración:

«Dios mío, estoy avergonzado y humillado como para levantar el rostro hacia ti, porque nuestras maldades se han amontonado hasta cubrirnos por completo; nuestra culpa ha llegado hasta el cielo. 7Desde los días de nuestros antepasados hasta hoy, nuestra culpa ha sido grande. Debido a nuestras maldades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes fuimos entregados al poder de los reyes de otros países. Hemos sufrido la espada, el cautiverio, el pillaje y la humillación, como nos sucede hasta hoy.

8»Pero ahora tú, Señor y Dios nuestro, por un breve momento nos has mostrado tu bondad al permitir que un remanente quede en libertad y se establezca en tu santuario. Has permitido que nuestros ojos vean una nueva luz y nos has concedido un pequeño alivio en medio de nuestra esclavitud. 9Aunque somos esclavos, no nos has abandonado, Dios nuestro, sino que nos has extendido tu misericordia a la vista de los reyes de Persia. Nos has dado nueva vida para reedificar tu Templo y reparar sus ruinas, y nos has dado un muro de protección en Judá y en Jerusalén.9:8-9 En el hebreo de estos versículos, Esdras se refiere a Dios en tercera persona.

10»Y ahora, Dios nuestro, después de lo que hemos hecho, ¿qué podemos decirte? Hemos abandonado los mandamientos 11que nos diste por medio de tus siervos los profetas, cuando nos advertiste: “La tierra que van a poseer está corrompida por la impureza de los pueblos que la habitan, pues de un extremo a otro ellos la han llenado con sus abominaciones. 12Por eso, no permitan ustedes que sus hijas ni sus hijos se casen con los de esos pueblos. Nunca busquen el bienestar ni la prosperidad que tienen ellos, para que ustedes se mantengan fuertes y coman de los buenos frutos de la tierra y luego se la dejen por herencia a sus descendientes para siempre”.

13»Después de todo lo que nos ha acontecido por causa de nuestras maldades y de nuestra grave culpa, reconocemos que tú, Dios nuestro, no nos has dado el castigo que merecemos, sino que nos has dejado un remanente. 14¿Cómo es posible que volvamos a quebrantar tus mandamientos contrayendo matrimonio con las mujeres de estos pueblos que tienen prácticas abominables? ¿Acaso no sería justo que te enojaras con nosotros y nos destruyeras hasta no dejar remanente ni que nadie escape? 15¡Señor, Dios de Israel, tú eres justo! Tú has permitido que hasta hoy sobrevivamos como remanente. Culpables como somos, estamos en tu presencia, aunque no lo merecemos».