Isaías 44:24-28

Jerusalén vuelve a ser habitada

«Así dice el Señor, tu Redentor,
    quien te formó en el seno materno:

»“Yo soy el Señor,
    que ha hecho todas las cosas,
yo solo desplegué los cielos
    y extendí la tierra.
    ¿Quién estaba conmigo?

»”Yo frustro las señales de los falsos profetas
    y ridiculizo a los adivinos;
yo hago retroceder a los sabios
    y convierto su sabiduría en necedad.
Yo confirmo la palabra de mis siervos
    y cumplo el consejo de mis mensajeros.
Yo digo que Jerusalén será habitada,
    que los pueblos de Judá serán reconstruidos;
    y sus ruinas las restauraré.
Yo mando que se seque lo profundo del mar,
    y ordeno que se sequen sus corrientes.
Yo afirmo que Ciro es mi pastor,
    y dará cumplimiento a mis deseos;
dispondrá que Jerusalén sea reconstruida,
    y que se repongan los cimientos del templo”».

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Isaías 45

Así dice el Señor a Ciro, su ungido,
    a quien tomó de la mano derecha
para someter a su dominio las naciones
    y despojar de su armadura a los reyes,
para abrir a su paso las puertas
    y dejar abiertas las entradas:

«Marcharé al frente de ti,
    y allanaré las montañas;[a]
haré pedazos las puertas de bronce
    y cortaré los cerrojos de hierro.
Te daré los tesoros de las tinieblas,
    y las riquezas guardadas en lugares secretos,
para que sepas que yo soy el Señor,
    el Dios de Israel, que te llama por tu nombre.
Por causa de Jacob mi siervo,
    de Israel mi escogido,
te llamo por tu nombre
    y te confiero un título de honor,
    aunque tú no me conoces.
Yo soy el Señor, y no hay otro;
    fuera de mí no hay ningún Dios.
Aunque tú no me conoces,
    te fortaleceré,
para que sepan de oriente a occidente
    que no hay ningún otro fuera de mí.
    Yo soy el Señor, y no hay ningún otro.
Yo formo la luz y creo las tinieblas,
    traigo bienestar y creo calamidad;
    Yo, el Señor, hago todas estas cosas.

»¡Destilad, cielos, desde lo alto!
    ¡Nubes, haced llover justicia!
¡Que se abra la tierra de par en par!
    ¡Que brote la salvación!
¡Que crezca con ella la justicia!
    Yo, el Señor, lo he creado».

¡Ay del que contiende con su Hacedor!
    ¡Ay del que no es más que un tiesto
    entre los tiestos de la tierra!
¿Acaso el barro le reclama al alfarero:
    «¡Fíjate en lo que haces!
    ¡Tu vasija no tiene agarraderas!»?

¡Ay del que le reprocha a su padre:
    «¡Mira lo que has engendrado!»!
¡Ay del que le reclama a su madre:
    «¡Mira lo que has dado a luz!»!

Así dice el Señor,
    el Santo de Israel, su artífice:
«¿Vais acaso a pedirme cuentas del futuro de mis hijos,
    o a darme órdenes sobre la obra de mis manos?
Yo hice la tierra,
    y sobre ella formé a la humanidad.
Mis propias manos extendieron los cielos,
    y di órdenes a sus constelaciones.
Levantaré a Ciro en justicia;
    allanaré todos sus caminos.
Él reconstruirá mi ciudad
    y pondrá en libertad a mis cautivos,
pero no por precio ni soborno.
    Lo digo yo, el Señor Todopoderoso».

Así dice el Señor:

«Los productos de Egipto y la mercancía de Cus
    pasarán a ser de tu propiedad;
los sabeos, hombres de elevada estatura,
    marcharán detrás de ti con grilletes.
Se inclinarán en tu presencia,
    y suplicantes te dirán:
“Hay un solo Dios, no hay ningún otro,
    y ese Dios está contigo”».

Tú, Dios y Salvador de Israel,
    eres un Dios que se oculta.
Todos los que hacen ídolos
    serán avergonzados y humillados,
    y juntos marcharán con su humillación.
Pero Israel será salvado por el Señor
    con salvación eterna;
y nunca más volverá a ser
    avergonzado ni humillado.

Porque así dice el Señor,
    el que creó los cielos;
el Dios que formó la tierra,
    que la hizo y la estableció;
que no la creó para dejarla vacía,
    sino que la formó para ser habitada:
«Yo soy el Señor,
    y no hay ningún otro.
Desde ningún lugar de esta tierra tenebrosa
    les he hablado en secreto.
Ni he dicho a los descendientes de Jacob:
    “Buscadme en el vacío”.
Yo, el Señor, digo lo que es justo,
    y declaro lo que es recto.

»Reuníos, fugitivos de las naciones;
    congregaos y venid.
Ignorantes son los que cargan ídolos de madera
    y oran a dioses que no pueden salvar.
Declarad y presentad vuestras pruebas,
    deliberad juntos.
¿Quién predijo esto hace tiempo,
    quién lo declaró desde tiempos antiguos?
¿Acaso no lo hice yo, el Señor?
    Fuera de mí no hay otro Dios;
Dios justo y Salvador,
    no hay ningún otro fuera de mí.

»Volved a mí y sed salvos,
    todos los confines de la tierra,
    porque yo soy Dios, y no hay ningún otro.
He jurado por mí mismo,
    con integridad he pronunciado
    una palabra irrevocable:
Ante mí se doblará toda rodilla,
    y por mí jurará toda lengua.
Ellos dirán de mí: “Solo en el Señor
    están la justicia y el poder”».
Todos los que contra él se enfurecieron
    ante él comparecerán
    y quedarán avergonzados.
Pero toda la descendencia de Israel
    será vengada y exaltada en el Señor.


Footnotes
  1. 45:2 las montañas (Qumrán y LXX); en TM, palabra de difícil traducción.

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Isaías 46

Los dioses de Babilonia

Bel se inclina, Nebo se somete;
    sus ídolos son llevados por bestias de carga.[a]
Pesadas son las imágenes que por todas partes llevan;
    son una carga para el agotado.
Todos a la vez se someten y se inclinan;
    no pudieron librarse de la carga,
    y ellos mismos van al cautiverio.

«Escúchame, familia de Jacob,
    todo el resto de la familia de Israel,
a quienes he cargado desde el vientre,
    y he llevado desde la cuna.
Aun en la vejez, cuando ya peinéis canas,
    yo seré el mismo, yo os sostendré.
Yo os hice, y cuidaré de vosotros;
    os sostendré y os libraré.

»¿Con quién vas a compararme,
    o a quién me vas a igualar?
¿A quién vas a asemejarme,
    para que seamos parecidos?
Algunos derrochan oro de sus bolsas
    y pesan plata en la balanza;
contratan a un joyero para que les haga un dios,
    y ante ese dios se inclinan para adorarlo.
Lo levantan en hombros y lo cargan;
    lo ponen en su lugar, y allí se queda.
    No se puede mover de su sitio.
Por más que clamen a él, no habrá de responderles,
    ni podrá salvarlos de sus aflicciones.

»Recordad esto, rebeldes;
    pensadlo bien, ¡fijadlo en vuestra mente!
Recordad las cosas pasadas, aquellas de antaño;
    yo soy Dios, y no hay ningún otro,
    yo soy Dios, y no hay nadie igual a mí.
Yo anuncio el fin desde el principio;
    desde los tiempos antiguos, lo que va a suceder.
Yo digo: Mi propósito se cumplirá,
    y haré todo lo que deseo.
Del oriente llamo
    al ave de rapiña;
de tierra distante,
    al hombre que cumplirá mi propósito.
Lo que he dicho, haré que se cumpla;
    lo que he planeado, lo realizaré.
Escuchadme vosotros, obstinados de corazón,
    que estáis lejos de la justicia.
Mi justicia no está lejana;
    mi salvación ya no tarda.
    ¡Estoy a punto de traerlas!
Concederé salvación a Sión,
    y mi esplendor a Israel.


Footnotes
  1. 46:1 son llevados por bestias de carga. Alt. no son más que bestias y ganados.

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