O Livro

Joel 1

A invasão de gafanhotos

1Esta mensagem veio da parte do Senhor para Joel, filho de Petuel: Ouçam, vocês, anciãos de Israel! Que todos escutem! Em todo o tempo da vossa vida, sim, em todo o tempo da história do vosso país, jamais se ouviu coisa semelhante àquilo que vou dizer-vos? Nos anos vindouros, contem isso aos vossos filhos; que esta terrível narração passe de geração em geração. Depois da lagarta ter comido as vossas searas, veio o gafanhoto e comeu parte do que ficou; depois veio o saltão e por fim outros gafanhotos, que comeram o resto que ficou dos anteriores.

5/7 Despertem e chorem, vocês, ébrios, porque as vinhas estão destruídas e perdeu-se todo o vinho! Um vasto exército de gafanhotos cobre a terra; é demasiado numeroso para se poder contar; têm dentes tão pontiagudos como os do leão! Arruinaram as minhas vinhas e descascaram as figueiras, deixando os troncos e os ramos nus e brancos.

Chorem de tristeza, como uma noiva que perdeu o seu jovem marido. Foram-se as oferendas de comida que deviam ser trazidos ao templo do Senhor; os sacerdotes perecem com fome. Ouçam os clamores destes ministros de Deus. 10 Os campos não têm sementeiras. Por toda a parte apenas se vê tristeza e desolação. Perderam-se os cereais, o vinho e o azeite.

11 É natural que os agricultores andem por aí desorientados e abatidos; é natural que os vinhateiros chorem de desespero. Chorem os que contavam com o trigo e a cevada, porque também se perderam. 12 As vides secaram; as figueiras morreram; o mesmo aconteceu com as romeiras, as macieiras, todas as árvores dos pomares; foi-se toda a alegria que se punha nelas.

Uma chamada ao arrependimento

13 Ó sacerdotes, vistam-se de saco. Ó ministros do meu Deus, inclinem-se durante toda a noite perante o altar, chorando, porque não haverá mais ofertas de cereais para vocês. 14 Anunciem um jejum; convoquem uma solene assembleia. Reúnam os anciãos e todo o povo no templo do Senhor vosso Deus, e chorem perante ele.

15 Infelizmente, este terrível dia de julgamento está já a caminho. Está quase a chegar a destruição do Todo-poderoso! 16 O nosso alimento desaparecerá perante os nossos olhos; toda a alegria e contentamento no templo do nosso Deus terminarão. 17 As sementes apodrecem debaixo do chão; os celeiros e os armazens estão vazios; o trigo secou nos campos. 18 O gado clama com fome; os pastores estão desorientados, porque não há pastagens para os animais; os rebanhos de ovelhas vão desaparecendo de miséria.

19 Senhor, socorre-nos! Porque o calor queimou as pastagens e todas as árvores. 20 Até os animais selvagens clamam por socorro, porque não acham água. Secaram os rios e as pastagens estão queimadas.

Nueva Versión Internacional

Joel 1

1Esta es la palabra del Señor, que vino a Joel hijo de Petuel.

La invasión de langostas

¡Oigan esto, ancianos del pueblo!
    ¡Presten atención, habitantes todos del país!
¿Alguna vez sucedió cosa semejante
    en sus tiempos o en los de sus antepasados?
Cuéntenselo a sus hijos,
    y que ellos se lo cuenten a los suyos,
    y estos a la siguiente generación.
Lo que dejaron las langostas grandes
    lo devoraron las langostas pequeñas;
lo que dejaron las langostas pequeñas
    se lo comieron las larvas;
y lo que dejaron las larvas
    se lo comieron las orugas.[a]

¡Despierten, borrachos, y lloren!
    Giman, todos los entregados al vino,
    porque el vino dulce les fue arrebatado de los labios.
Una nación poderosa e innumerable
    ha invadido mi país:
tiene dientes de león,
    colmillos de leona.
Asoló mis vides,
    desgajó mis higueras.
Las peló hasta dejar blancas sus ramas;
    ¡las derribó por completo!

Mi pueblo gime como virgen vestida de luto
    por la muerte de su prometido.
Las ofrendas de cereales y las libaciones
    no se ofrecen ya en la casa del Señor.
Hacen duelo los sacerdotes,
    los ministros del Señor.
10 Los campos yacen devastados,
    reseca está la tierra;
han sido arrasados los cereales,
    se ha secado el vino nuevo
    y agotado el aceite.
11 Séquense también ustedes, labradores;
    giman, viñadores,
por el trigo y la cebada,
    porque se ha perdido la cosecha de los campos.
12 La vid se marchitó;
    languideció la higuera;
se marchitaron los granados,
    las palmeras, los manzanos,
    ¡todos los árboles del campo!
¡Y hasta la alegría de la gente acabó por marchitarse!

Llamado al arrepentimiento

13 Vístanse de duelo y giman, sacerdotes;
    laméntense, ministros del altar.
Vengan, ministros de mi Dios,
    y pasen la noche vestidos de luto,
porque las ofrendas de cereales y las libaciones
    han sido suspendidas en la casa de su Dios.
14 Entréguense al ayuno,
    convoquen a una asamblea solemne.
Reúnan a los ancianos del pueblo
    en la casa del Señor su Dios;
reúnan a todos los habitantes del país,
    y clamen al Señor.

15 ¡Ay de aquel día, el día del Señor, que ya se aproxima!
    Vendrá como devastación de parte del Todopoderoso.

16 ¿No se nos arrebató el alimento
    ante nuestros propios ojos,
y la alegría y el regocijo
    de la casa de nuestro Dios?
17 La semilla se pudrió
    a pesar de haber sido cultivada.[b]
Los silos están en ruinas
    y los graneros derribados
    porque la cosecha se perdió.
18 ¡Cómo brama el ganado!
    Vagan sin rumbo las vacas
porque no tienen donde pastar,
    y sufren también las ovejas.

19 A ti clamo, Señor,
    porque el fuego ha devorado los pastizales de la estepa;
    las llamas han consumido todos los árboles silvestres.
20 Aun los animales del campo te buscan con ansias,
    porque se han secado los arroyos
    y el fuego ha devorado los pastizales de la estepa.

Notas al pie

  1. 1:4 El texto hebreo en este versículo usa cuatro términos que se refieren a langostas y que son de difícil traducción; también en 2:25.
  2. 1:17 La semilla … cultivada. Texto de difícil traducción.