O Livro

2 Crónicas 1:1-17

Salomão pede sabedoria

(1 Rs 3.1-15)

1Salomão, filho do rei David, era agora o incontestado governante de Israel, porque o Senhor, seu Deus, era com ele e fez dele um poderoso rei.

2-3Salomão decidiu convocar todos os oficiais do exército e os juízes para Gibeão; também chamou todos os chefes políticos e religiosos de Israel. Levou-os ao cimo da colina, até à tenda do encontro, construída por Moisés, o homem ao serviço do Senhor, no tempo em que tinham andado pelo deserto. 4O rei David tinha levado a arca de Deus para Jerusalém, onde a colocou numa tenda levantada no lugar que tinha preparado, quando a mandou vir de Quiriate-Jearim. 5Também o altar de bronze, feito por Bezalel, filho de Uri e neto de Hur, ainda ali se encontrava defronte do velho tabernáculo. 6Salomão e aqueles que ele convocara reuniram-se diante dele, enquanto foram sacrificados 1000 holocaustos como oferta ao Senhor.

7Nessa noite, Deus apareceu a Salomão e disse-lhe: “Pede-me o que quiseres e dar-te-ei!”

8Salomão respondeu: “Ó Deus, tu foste extremamente bondoso para com o meu pai, David, e agora deste-me o reino. 9Só pretendo, ó Senhor Deus, que as tuas promessas se confirmem! A tua palavra, dirigida a meu pai, David, concretizou-se e fizeste-me rei sobre um povo tão numeroso como o pó da terra! 10Dá-me agora sabedoria e conhecimento para conduzi-lo com competência. Pois quem seria capaz de governar uma tão grande nação como esta?”

11Deus respondeu-lhe: “Sendo que o teu maior desejo é seres capaz de servir este povo e que não pretendeste nem riquezas nem honras pessoais, nem pediste que amaldiçoasse os teus inimigos, nem tão-pouco que te desse uma longa vida, mas sabedoria e conhecimento para guiar o meu povo, 12concedo-te o que me pediste, e ainda te darei tantas riquezas, prosperidade e honras como nenhum outro rei antes ou depois de ti! Não haverá depois de ti outro semelhante em toda a Terra!”

13Salomão deixou a tenda do encontro, desceu a colina e voltou para Jerusalém, para iniciar o seu mandato real sobre Israel.

O esplendor de Salomão

(1 Rs 10.26-29; 2 Cr 9.25-28)

14Organizou uma enorme força militar com 1400 carros de combate e recrutou 12 000 cavaleiros, para formarem uma guarda de proteção às cidades onde ficaram depositados os carros, ainda que alguns tivessem ficado em Jerusalém, sob o controlo direto do rei. 15Naqueles dias, o rei tornou a prata e o ouro tão abundantes como as pedras em Jerusalém; o cedro também não tinha muito mais valor do que a madeira de uma simples figueira brava de planície. 16Salomão enviou ao Egito especialistas no comércio de cavalos para comprarem manadas inteiras a preços especiais. 17Por esse tempo, os carros egípcios eram vendidos por 7 quilos de prata e os cavalos por cerca de 1,7 quilos de prata, e entregues em Jerusalém. Muitos eram posteriormente vendidos a reis hititas e arameus.

Nueva Versión Internacional

2 Crónicas 1:1-17

Salomón pide sabiduría

1:2-131R 3:4-15

1:14-171R 10:26-29; 2Cr 9:25-28

1Salomón hijo de David consolidó su reino, pues el Señor su Dios estaba con él y lo hizo muy poderoso.

2Salomón habló con todos los israelitas, es decir, con los jefes de mil y de cien soldados, con los gobernantes y con todos los jefes de las familias patriarcales de Israel. 3Luego, él y toda la asamblea que lo acompañaba se dirigieron al santuario de Gabaón, porque allí se encontraba la Tienda de la reunión con Dios que Moisés, siervo del Señor, había hecho en el desierto. 4El arca de Dios se encontraba en Jerusalén, en la tienda que David le había preparado cuando la trasladó desde Quiriat Yearín, 5pero el altar de bronce que había hecho Bezalel, hijo de Uri y nieto de Jur, estaba en Gabaón, frente al santuario del Señor. Por eso Salomón y los israelitas fueron a ese lugar para consultar al Señor. 6Allí, en presencia del Señor, Salomón subió al altar que estaba en la Tienda de reunión, y en él ofreció mil holocaustos. 7Aquella noche Dios se le apareció a Salomón y le dijo:

—Pídeme lo que quieras.

8Salomón respondió:

—Tú trataste con mucho amor a David mi padre, y a mí me has permitido reinar en su lugar. 9Señor y Dios, cumple ahora la promesa que le hiciste a mi padre David, pues tú me has hecho rey de un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra. 10Yo te pido sabiduría y conocimiento para gobernar a este gran pueblo tuyo; de lo contrario, ¿quién podrá gobernarlo?

11Entonces Dios le dijo a Salomón:

—Ya que has pedido sabiduría y conocimiento para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he hecho rey, y no has pedido riquezas ni bienes ni esplendor, y ni siquiera la muerte de tus enemigos o una vida muy larga, 12te los otorgo. Pero además voy a darte riquezas, bienes y esplendor, como nunca los tuvieron los reyes que te precedieron ni los tendrán los que habrán de sucederte.

13Después de esto, Salomón bajó de la Tienda de reunión, que estaba en el santuario de Gabaón, y regresó a Jerusalén, desde donde reinó sobre Israel.

14Salomón multiplicó el número de sus caballos y de sus carros de combate; llegó a tener mil cuatrocientos carros y doce mil caballos, los cuales mantenía en las caballerizas y en su palacio de Jerusalén. 15El rey hizo que la plata y el oro fueran en Jerusalén tan comunes como las piedras, y que el cedro abundara como las higueras en la llanura. 16Los caballos de Salomón eran importados de Egipto y de Cilicia, donde los mercaderes de la corte los compraban al precio corriente. 17Un carro importado de Egipto costaba seiscientas monedas de plata;1:17 seiscientas monedas de plata. Lit. seiscientos [siclos] de plata. un caballo, ciento cincuenta. Además, estos carros y caballos se los vendían a todos los reyes hititas y sirios.