The Message

Psalm 91

11-13 You who sit down in the High God’s presence,
    spend the night in Shaddai’s shadow,
Say this: “God, you’re my refuge.
    I trust in you and I’m safe!”
That’s right—he rescues you from hidden traps,
    shields you from deadly hazards.
His huge outstretched arms protect you—
    under them you’re perfectly safe;
    his arms fend off all harm.
Fear nothing—not wild wolves in the night,
    not flying arrows in the day,
Not disease that prowls through the darkness,
    not disaster that erupts at high noon.
Even though others succumb all around,
    drop like flies right and left,
    no harm will even graze you.
You’ll stand untouched, watch it all from a distance,
    watch the wicked turn into corpses.
Yes, because God’s your refuge,
    the High God your very own home,
Evil can’t get close to you,
    harm can’t get through the door.
He ordered his angels
    to guard you wherever you go.
If you stumble, they’ll catch you;
    their job is to keep you from falling.
You’ll walk unharmed among lions and snakes,
    and kick young lions and serpents from the path.

14-16 “If you’ll hold on to me for dear life,” says God,
    “I’ll get you out of any trouble.
I’ll give you the best of care
    if you’ll only get to know and trust me.
Call me and I’ll answer, be at your side in bad times;
    I’ll rescue you, then throw you a party.
I’ll give you a long life,
    give you a long drink of salvation!”

Nueva Versión Internacional

Salmos 91

1El que habita al abrigo del Altísimo
    se acoge a la sombra del Todopoderoso.
Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio,
    mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Solo él puede librarte de las trampas del cazador
    y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
    y bajo sus alas hallarás refugio.
    ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!
No temerás el terror de la noche,
    ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las sombras
    ni la plaga que destruye a mediodía.
Podrán caer mil a tu izquierda,
    y diez mil a tu derecha,
    pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos,
    para ver a los impíos recibir su merecido.

Ya que has puesto al Señor por tu[a] refugio,
    al Altísimo por tu protección,
10 ningún mal habrá de sobrevenirte,
    ninguna calamidad llegará a tu hogar.
11 Porque él ordenará que sus ángeles
    te cuiden en todos tus caminos.
12 Con sus propias manos te levantarán
    para que no tropieces con piedra alguna.
13 Aplastarás al león y a la víbora;
    ¡hollarás fieras y serpientes!

14 «Yo lo libraré, porque él se acoge a mí;
    lo protegeré, porque reconoce mi nombre.
15 Él me invocará, y yo le responderé;
    estaré con él en momentos de angustia;
    lo libraré y lo llenaré de honores.
16 Lo colmaré con muchos años de vida
    y le haré gozar de mi salvación».

Notas al pie

  1. 91:9 tu. Lit. mi.