The Message

Psalm 84

A Korah Psalm

11-2 What a beautiful home, God-of-the-Angel-Armies!
    I’ve always longed to live in a place like this,
Always dreamed of a room in your house,
    where I could sing for joy to God-alive!

3-4 Birds find nooks and crannies in your house,
    sparrows and swallows make nests there.
They lay their eggs and raise their young,
    singing their songs in the place where we worship.
God-of-the-Angel-Armies! King! God!
    How blessed they are to live and sing there!

5-7 And how blessed all those in whom you live,
    whose lives become roads you travel;
They wind through lonesome valleys, come upon brooks,
    discover cool springs and pools brimming with rain!
God-traveled, these roads curve up the mountain, and
    at the last turn—Zion! God in full view!

8-9 God-of-the-Angel-Armies, listen:
    O God of Jacob, open your ears—I’m praying!
Look at our shields, glistening in the sun,
    our faces, shining with your gracious anointing.

10-12 One day spent in your house, this beautiful place of worship,
    beats thousands spent on Greek island beaches.
I’d rather scrub floors in the house of my God
    than be honored as a guest in the palace of sin.
All sunshine and sovereign is God,
    generous in gifts and glory.
He doesn’t scrimp with his traveling companions.
    It’s smooth sailing all the way with God-of-the-Angel-Armies.

Nueva Versión Internacional (Castilian)

Salmos 84

Al director musical. Sígase la tonada de «La canción del lagar». Salmo de los hijos de Coré.

1¡Cuán hermosas son tus moradas,
    Señor Todopoderoso!
Anhelo con el alma los atrios del Señor;
    casi agonizo por estar en ellos.
Con el corazón, con todo el cuerpo,
    canto alegre al Dios de la vida.

Señor Todopoderoso, rey mío y Dios mío,
    aun el gorrión halla casa cerca de tus altares;
también la golondrina hace allí su nido,
    para poner sus polluelos.

Dichoso el que habita en tu templo,
    pues siempre te está alabando. Selah
Dichoso el que tiene en ti su fortaleza,
    que solo piensa en recorrer tus sendas.
Cuando pasa por el valle de las Lágrimas
    lo convierte en región de manantiales;
también las lluvias tempranas
    cubren de bendiciones el valle.
Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas,
    y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.

Oye mi oración, Señor Dios Todopoderoso;
    escúchame, Dios de Jacob. Selah
Oh Dios, escudo nuestro,
    pon sobre tu ungido tus ojos bondadosos.

10 Vale más pasar un día en tus atrios
    que mil fuera de ellos;
prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios
    que habitar entre los impíos.

11 El Señor es sol y escudo;
    Dios nos concede honor y gloria.
El Señor brinda generosamente su bondad
    a los que se conducen sin tacha.

12 Señor Todopoderoso,
    ¡dichosos los que en ti confían!