The Message

Psalm 49

A Psalm of the Sons of Korah

11-2 Listen, everyone, listen—
    earth-dwellers, don’t miss this.
All you haves
    and have-nots,
All together now: listen.

3-4 I set plainspoken wisdom before you,
    my heart-seasoned understandings of life.
I fine-tuned my ear to the sayings of the wise,
    I solve life’s riddle with the help of a harp.

5-6 So why should I fear in bad times,
    hemmed in by enemy malice,
Shoved around by bullies,
    demeaned by the arrogant rich?

7-9 Really! There’s no such thing as self-rescue,
    pulling yourself up by your bootstraps.
The cost of rescue is beyond our means,
    and even then it doesn’t guarantee
Life forever, or insurance
    against the Black Hole.

10-11 Anyone can see that the brightest and best die,
    wiped out right along with fools and dunces.
They leave all their prowess behind,
    move into their new home, The Coffin,
The cemetery their permanent address.
    And to think they named counties after themselves!

12 We aren’t immortal. We don’t last long.
    Like our dogs, we age and weaken. And die.

13-15 This is what happens to those who live for the moment,
    who only look out for themselves:
Death herds them like sheep straight to hell;
    they disappear down the gullet of the grave;
They waste away to nothing—
    nothing left but a marker in a cemetery.
But me? God snatches me from the clutch of death,
    he reaches down and grabs me.

16-19 So don’t be impressed with those who get rich
    and pile up fame and fortune.
They can’t take it with them;
    fame and fortune all get left behind.
Just when they think they’ve arrived
    and folks praise them because they’ve made good,
They enter the family burial plot
    where they’ll never see sunshine again.

20 We aren’t immortal. We don’t last long.
    Like our dogs, we age and weaken. And die.

Nueva Versión Internacional

Salmos 49

Al director musical. Salmo de los hijos de Coré.

1Oigan esto, pueblos todos;
    escuchen, habitantes todos del mundo,
tanto débiles como poderosos,
    lo mismo los ricos que los pobres.
Mi boca hablará con sabiduría;
    mi corazón se expresará con inteligencia.
Inclinaré mi oído a los proverbios;
    propondré mi enigma al son del arpa.

¿Por qué he de temer en tiempos de desgracia,
    cuando me rodeen inicuos detractores?
¿Temeré a los que confían en sus riquezas
    y se jactan de sus muchas posesiones?
Nadie puede salvar a nadie,
    ni pagarle a Dios rescate por la vida.
Tal rescate es muy costoso;
    ningún pago es suficiente.
Nadie vive para siempre
    sin llegar a ver la fosa.
10 Nadie puede negar que todos mueren,
    que sabios e insensatos perecen por igual,
    y que sus riquezas se quedan para otros.
11 Aunque tuvieron tierras a su nombre,
    sus tumbas serán[a] su hogar eterno,
    su morada por todas las generaciones.

12 A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales;
    al igual que las bestias, perecen.

13 Tal es el destino de los que confían en sí mismos;
    el final de[b] los que se envanecen. Selah
14 Como ovejas, están destinados al sepulcro;
    hacia allá los conduce la muerte.
Sus cuerpos se pudrirán en el sepulcro,
    lejos de sus mansiones suntuosas.
    Por la mañana los justos prevalecerán sobre ellos.
15 Pero Dios me rescatará de las garras del sepulcro
    y con él me llevará. Selah

16 No te asombre ver que alguien se enriquezca
    y aumente el esplendor de su casa,
17 porque al morir no se llevará nada,
    ni con él descenderá su esplendor.
18 Aunque en vida se considere dichoso,
    y la gente lo elogie por sus logros,
19 irá a reunirse con sus ancestros,
    sin que vuelva jamás a ver la luz.

20 A pesar de sus riquezas, no perduran[c] los mortales;
    al igual que las bestias, perecen.

Notas al pie

  1. 49:11 sus tumbas serán (LXX y Siríaca); su interior será (TM).
  2. 49:13 el final de (Targum); tras ellos (TM).
  3. 49:20 no perduran (algunos mss.; véase v. 12); no entienden (TM).