The Message

Psalm 28

A David Psalm

1Don’t turn a deaf ear
    when I call you, God.
If all I get from you is
    deafening silence,
I’d be better off
    in the Black Hole.

I’m letting you know what I need,
    calling out for help
And lifting my arms
    toward your inner sanctum.

3-4 Don’t shove me into
    the same jail cell with those crooks,
With those who are
    full-time employees of evil.
They talk a good line of “peace,”
    then moonlight for the Devil.

Pay them back for what they’ve done,
    for how bad they’ve been.
Pay them back for their long hours
    in the Devil’s workshop;
Then cap it with a huge bonus.

Because they have no idea how God works
    or what he is up to,
God will smash them to smithereens
    and walk away from the ruins.

6-7 Blessed be God
    he heard me praying.
He proved he’s on my side;
    I’ve thrown my lot in with him.

Now I’m jumping for joy,
    and shouting and singing my thanks to him.

8-9 God is all strength for his people,
    ample refuge for his chosen leader;
Save your people
    and bless your heritage.
Care for them;
    carry them like a good shepherd.

Nueva Versión Internacional (Castilian)

Salmos 28

Salmo de David.

1A ti clamo, Señor, roca mía;
    no te desentiendas de mí,
porque, si guardas silencio,
    ya puedo contarme entre los muertos.
Oye mi voz suplicante,
    cuando a ti acudo en busca de ayuda,
    cuando tiendo los brazos hacia tu lugar santísimo.
No me arrastres con los malvados,
    con los que hacen iniquidad,
con los que hablan de paz con su prójimo,
    pero en su corazón albergan maldad.
Págales conforme a sus obras,
    conforme a sus malas acciones.
Págales conforme a las obras de sus manos;
    ¡dales su merecido!
Ya que no tienen en cuenta las obras del Señor
    y lo que él ha hecho con sus manos,
él los derribará
    y nunca más volverá a levantarlos.

Bendito sea el Señor,
    que ha oído mi voz suplicante.
El Señor es mi fuerza y mi escudo;
    mi corazón en él confía;
    de él recibo ayuda.
Mi corazón salta de alegría,
    y con cánticos le daré gracias.

El Señor es la fortaleza de su pueblo,
    y un baluarte de salvación para su ungido.
Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad,
    y cual pastor guíalos por siempre.