The Message

Psalm 144

A David Psalm

11-2 Blessed be God, my mountain,
    who trains me to fight fair and well.
He’s the bedrock on which I stand,
    the castle in which I live,
    my rescuing knight,
The high crag where I run for dear life,
    while he lays my enemies low.

3-4 I wonder why you care, God
    why do you bother with us at all?
All we are is a puff of air;
    we’re like shadows in a campfire.

5-8 Step down out of heaven, God;
    ignite volcanoes in the hearts of the mountains.
Hurl your lightnings in every direction;
    shoot your arrows this way and that.
Reach all the way from sky to sea:
    pull me out of the ocean of hate,
    out of the grip of those barbarians
Who lie through their teeth,
    who shake your hand
    then knife you in the back.

9-10 O God, let me sing a new song to you,
    let me play it on a twelve-string guitar—
A song to the God who saved the king,
    the God who rescued David, his servant.

11 Rescue me from the enemy sword,
    release me from the grip of those barbarians
Who lie through their teeth,
    who shake your hand
    then knife you in the back.

12-14 Make our sons in their prime
    like sturdy oak trees,
Our daughters as shapely and bright
    as fields of wildflowers.
Fill our barns with great harvest,
    fill our fields with huge flocks;
Protect us from invasion and exile—
    eliminate the crime in our streets.

15 How blessed the people who have all this!
How blessed the people who have God for God!

Nueva Versión Internacional (Castilian)

Salmos 144

Salmo de David.

1Bendito sea el Señor, mi Roca,
    que adiestra mis manos para la guerra,
    mis dedos para la batalla.
Él es mi Dios amoroso, mi amparo,
    mi más alto escondite, mi libertador,
mi escudo, en quien me refugio.
    Él es quien pone los pueblos[a] a mis pies.

Señor, ¿qué es el mortal para que lo cuides?
    ¿Qué es el ser humano para que en él pienses?
Todo mortal es como un suspiro;
    sus días son fugaces como una sombra.

Abre tus cielos, Señor, y desciende;
    toca los montes y haz que echen humo.
Lanza relámpagos y dispersa al enemigo;
    dispara tus flechas y ponlo en retirada.
Extiende tu mano desde las alturas
    y sálvame de las aguas tumultuosas;
    líbrame del poder de gente extraña.
Cuando abren la boca, dicen mentiras;
    cuando levantan su diestra, juran en falso.[b]

Te cantaré, oh Dios, un cántico nuevo;
    con el arpa de diez cuerdas te cantaré salmos.
10 Tú das la victoria a los reyes;
    a tu siervo David lo libras de la cruenta espada.
11 Ponme a salvo,
    líbrame del poder de gente extraña.
Cuando abren la boca, dicen mentiras;
    cuando levantan su diestra, juran en falso.

12 Que nuestros hijos, en su juventud,
    crezcan como plantas frondosas;
que sean nuestras hijas como columnas
    esculpidas para adornar un palacio.
13 Que nuestros graneros se llenen
    con provisiones de toda especie.
Que nuestros rebaños aumenten por millares,
    por decenas de millares en nuestros campos.
14 Que nuestros bueyes arrastren cargas pesadas;[c]
    que no haya brechas ni salidas,
    ni gritos de angustia en nuestras calles.

15 ¡Dichoso el pueblo que recibe todo esto!
    ¡Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor!

Notas al pie

  1. 144:2 los pueblos (Targum, Vulgata, Siríaca, Aquila y varios mss. hebreos); mi pueblo (TM).
  2. 144:8 cuando … en falso. Lit. su diestra es diestra de engaño; también en v. 11.
  3. 144:14 Que nuestros … cargas pesadas. Alt. Que nuestros capitanes sean establecidos firmemente.