The Message

Jonah 1

Running Away from God

11-2 One day long ago, God’s Word came to Jonah, Amittai’s son: “Up on your feet and on your way to the big city of Nineveh! Preach to them. They’re in a bad way and I can’t ignore it any longer.”

But Jonah got up and went the other direction to Tarshish, running away from God. He went down to the port of Joppa and found a ship headed for Tarshish. He paid the fare and went on board, joining those going to Tarshish—as far away from God as he could get.

4-6 But God sent a huge storm at sea, the waves towering.

The ship was about to break into pieces. The sailors were terrified. They called out in desperation to their gods. They threw everything they were carrying overboard to lighten the ship. Meanwhile, Jonah had gone down into the hold of the ship to take a nap. He was sound asleep. The captain came to him and said, “What’s this? Sleeping! Get up! Pray to your god! Maybe your god will see we’re in trouble and rescue us.”

Then the sailors said to one another, “Let’s get to the bottom of this. Let’s draw straws to identify the culprit on this ship who’s responsible for this disaster.”

So they drew straws. Jonah got the short straw.

Then they grilled him: “Confess. Why this disaster? What is your work? Where do you come from? What country? What family?”

He told them, “I’m a Hebrew. I worship God, the God of heaven who made sea and land.”

10 At that, the men were frightened, really frightened, and said, “What on earth have you done!” As Jonah talked, the sailors realized that he was running away from God.

11 They said to him, “What are we going to do with you—to get rid of this storm?” By this time the sea was wild, totally out of control.

12 Jonah said, “Throw me overboard, into the sea. Then the storm will stop. It’s all my fault. I’m the cause of the storm. Get rid of me and you’ll get rid of the storm.”

13 But no. The men tried rowing back to shore. They made no headway. The storm only got worse and worse, wild and raging.

14 Then they prayed to God, “O God! Don’t let us drown because of this man’s life, and don’t blame us for his death. You are God. Do what you think is best.”

15 They took Jonah and threw him overboard. Immediately the sea was quieted down.

16 The sailors were impressed, no longer terrified by the sea, but in awe of God. They worshiped God, offered a sacrifice, and made vows.

17 Then God assigned a huge fish to swallow Jonah. Jonah was in the fish’s belly three days and nights.

Nueva Versión Internacional (Castilian)

Jonás 1

Jonás desobedece al Señor

1La palabra del Señor vino a Jonás hijo de Amitay: «Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia».

Jonás se fue, pero en dirección a Tarsis, para huir del Señor. Bajó a Jope, donde encontró un barco que zarpaba rumbo a Tarsis. Pagó su pasaje y se embarcó con los que iban a esa ciudad, huyendo así del Señor. Pero el Señor lanzó sobre el mar un fuerte viento, y se desencadenó una tormenta tan violenta que el barco amenazaba con hacerse pedazos.

Los marineros, aterrados y a fin de aliviar la situación, comenzaron a clamar cada uno a su dios y a lanzar al mar lo que había en el barco. Jonás, en cambio, había bajado al fondo de la nave para acostarse y dormía profundamente. El capitán del barco se le acercó y le dijo:

―¿Cómo puedes estar durmiendo? ¡Levántate! ¡Clama a tu dios! Quizá se fije en nosotros, y no perezcamos.

Los marineros, por su parte, se dijeron unos a otros:

―¡Vamos, echemos suertes para averiguar quién tiene la culpa de que nos haya venido este desastre!

Así lo hicieron, y la suerte recayó en Jonás. Entonces le preguntaron:

―Dinos ahora, ¿quién tiene la culpa de que nos haya venido este desastre? ¿A qué te dedicas? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿A qué pueblo perteneces?

―Soy hebreo y temo al Señor, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra firme —les respondió.

10 Al oír esto, los marineros se aterraron aún más y, como sabían que Jonás huía del Señor, pues él mismo se lo había contado, le dijeron:

―¡Qué es lo que has hecho!

11 Pero el mar se iba enfureciendo más y más, así que le preguntaron:

―¿Qué vamos a hacer contigo para que el mar deje de azotarnos?

12 Tomadme y lanzadme al mar, y el mar dejará de azotaros —les respondió—. Yo sé bien que por mi culpa se ha desatado sobre vosotros esta terrible tormenta.

13 Sin embargo, en un intento por regresar a tierra firme, los marineros se pusieron a remar con todas sus fuerzas; pero, como el mar se enfurecía más y más contra ellos, no lo consiguieron. 14 Entonces clamaron al Señor: «Oh Señor, tú haces lo que quieres. No nos hagas perecer por quitarle la vida a este hombre, ni nos hagas responsables de la muerte de un inocente». 15 Así que tomaron a Jonás y lo lanzaron al agua, y la furia del mar se aplacó. 16 Al ver esto, se apoderó de ellos un profundo temor al Señor, a quien le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos.

17 El Señor, por su parte, dispuso un enorme pez para que se tragara a Jonás, quien pasó tres días y tres noches en su vientre.