The Message

Genesis 48

11-2 Some time after this conversation, Joseph was told, “Your father is ill.” He took his two sons, Manasseh and Ephraim, and went to Jacob. When Jacob was told, “Your son Joseph has come,” he roused himself and sat up in bed.

3-7 Jacob said to Joseph, “The Strong God appeared to me at Luz in the land of Canaan and blessed me. He said, ‘I’m going to make you prosperous and numerous, turn you into a congregation of tribes; and I’ll turn this land over to your children coming after you as a permanent inheritance.’ I’m adopting your two sons who were born to you here in Egypt before I joined you; they have equal status with Reuben and Simeon. But any children born after them are yours; they will come after their brothers in matters of inheritance. I want it this way because, as I was returning from Paddan, your mother Rachel, to my deep sorrow, died as we were on our way through Canaan when we were only a short distance from Ephrath, now called Bethlehem.”

Just then Jacob noticed Joseph’s sons and said, “Who are these?”

9-11 Joseph told his father, “They are my sons whom God gave to me in this place.”

“Bring them to me,” he said, “so I can bless them.” Israel’s eyesight was poor from old age; he was nearly blind. So Joseph brought them up close. Old Israel kissed and embraced them and then said to Joseph, “I never expected to see your face again, and now God has let me see your children as well!”

12-16 Joseph took them from Israel’s knees and bowed respectfully, his face to the ground. Then Joseph took the two boys, Ephraim with his right hand setting him to Israel’s left, and Manasseh with his left hand setting him to Israel’s right, and stood them before him. But Israel crossed his arms and put his right hand on the head of Ephraim who was the younger and his left hand on the head of Manasseh, the firstborn. Then he blessed them:

The God before whom walked
    my fathers Abraham and Isaac,
The God who has been my shepherd
    all my life long to this very day,
The Angel who delivered me from every evil,
    Bless the boys.
May my name be echoed in their lives,
    and the names of Abraham and Isaac, my fathers,
And may they grow
    covering the Earth with their children.

17-18 When Joseph saw that his father had placed his right hand on Ephraim’s head, he thought he had made a mistake, so he took hold of his father’s hand to move it from Ephraim’s head to Manasseh’s, saying, “That’s the wrong head, Father; the other one is the firstborn; place your right hand on his head.”

19-20 But his father wouldn’t do it. He said, “I know, my son; but I know what I’m doing. He also will develop into a people, and he also will be great. But his younger brother will be even greater and his descendants will enrich nations.” Then he blessed them both:

Israel will use your names to give blessings:
May God make you like Ephraim and Manasseh.

In that he made it explicit: he put Ephraim ahead of Manasseh.

21-22 Israel then said to Joseph, “I’m about to die. God be with you and give you safe passage back to the land of your fathers. As for me, I’m presenting you, as the first among your brothers, the ridge of land I took from Amorites with my sword and bow.”

Nueva Versión Internacional (Castilian)

Génesis 48

Bendición de Efraín y Manasés

1Poco tiempo después, informaron a José de que su padre estaba enfermo. Entonces fue a visitarlo y llevó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín. Cuando avisaron a Jacob que su hijo venía a verlo, hizo un esfuerzo, se sentó en la cama y le dijo a José:

―El Dios Todopoderoso se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo con esta promesa: “Te haré fecundo, te multiplicaré, y haré que tus descendientes formen una comunidad de naciones. Además, a tu descendencia le daré esta tierra como su posesión perpetua”. Ahora bien, los dos hijos que te nacieron aquí en Egipto, antes de que me reuniera contigo, serán considerados míos. Efraín y Manasés serán tan míos como lo son Rubén y Simeón. Los hijos que tengas después de ellos serán tuyos, y a través de sus hermanos recibirán su herencia. Cuando yo regresaba de Padán Aram,[a] tu madre murió cerca de Efrata, en tierra de Canaán, y allí la sepulté junto al camino de Efrata, es decir, Belén.

Al ver a los hijos de José, Israel preguntó:

―Y estos chicos, ¿quiénes son?

―Son los hijos que Dios me ha concedido aquí —le respondió José a su padre.

Entonces Israel le dijo:

―Acércalos, por favor, para que les dé mi bendición.

10 Israel ya era muy anciano, y por su avanzada edad casi no podía ver; por eso José los acercó, y su padre los besó y abrazó. 11 Luego le dijo a José:

―Ya había perdido la esperanza de volver a verte, ¡y ahora Dios me ha concedido ver también a tus hijos!

12 José los retiró de las rodillas de Israel y se postró rostro en tierra. 13 Luego tomó a sus dos hijos, a Efraín con la derecha y a Manasés con la izquierda, y se los presentó a su padre. De esta manera, Efraín quedó a la izquierda de Israel, y Manasés, a su derecha. 14 Pero Israel, al extender las manos, las entrecruzó y puso su derecha sobre la cabeza de Efraín, aunque era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés, aunque era el mayor. 15 Y los bendijo con estas palabras:

«Que el Dios en cuya presencia
    caminaron mis padres, Abraham e Isaac,
el Dios que me ha guiado
    desde el día en que nací hasta hoy,
16 el ángel que me ha rescatado de todo mal,
    bendiga a estos jóvenes.
Que por medio de ellos sea recordado mi nombre
    y el de mis padres, Abraham e Isaac.
Que crezcan y se multipliquen
    sobre la tierra».

17 A José no le agradó ver que su padre pusiera su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, así que, tomando la mano de su padre, la pasó de la cabeza de Efraín a la de Manasés, 18 mientras le reconvenía:

―¡Así no, padre mío! ¡Pon tu mano derecha sobre la cabeza de este, que es el primogénito!

19 Pero su padre se resistió, y le contestó:

―¡Ya lo sé, hijo, ya lo sé! También él gestará a un pueblo, y llegará a ser importante. Pero su hermano menor será aún más importante, y su descendencia dará origen a muchas naciones.

20 Aquel día Jacob los bendijo así:

«Esta será la bendición
    que en Israel se habrá de pronunciar:
“Que Dios cuide de ti
    como cuidó de Efraín y de Manasés”».

De este modo, Israel dio a Efraín la primacía sobre Manasés.

21 Finalmente, Israel le dijo a José:

―Yo estoy a punto de morir; pero Dios estará con vosotros y os hará volver a la tierra de vuestros antepasados. 22 Y a ti, que estás por encima de tus hermanos, te doy Siquén,[b] tierra que luchando a brazo partido[c] arrebaté a los amorreos.

Notas al pie

  1. 48:7 Padán Aram. Es decir, el noroeste de Mesopotamia.
  2. 48:22 Siquén. Alt. una franja de tierra. Palabra de difícil traducción.
  3. 48:22 luchando … partido. Lit. con mi espada y con mi arco.