The Message

Genesis 21

11-4 God visited Sarah exactly as he said he would; God did to Sarah what he promised: Sarah became pregnant and gave Abraham a son in his old age, and at the very time God had set. Abraham named him Isaac. When his son was eight days old, Abraham circumcised him just as God had commanded.

5-6 Abraham was a hundred years old when his son Isaac was born.

Sarah said,

God has blessed me with laughter
and all who get the news will laugh with me!

She also said,

Whoever would have suggested to Abraham
that Sarah would one day nurse a baby!
Yet here I am! I’ve given the old man a son!

The baby grew and was weaned. Abraham threw a big party on the day Isaac was weaned.

9-10 One day Sarah saw the son that Hagar the Egyptian had borne to Abraham, poking fun at her son Isaac. She told Abraham, “Get rid of this slave woman and her son. No child of this slave is going to share inheritance with my son Isaac!”

11-13 The matter gave great pain to Abraham—after all, Ishmael was his son. But God spoke to Abraham, “Don’t feel badly about the boy and your maid. Do whatever Sarah tells you. Your descendants will come through Isaac. Regarding your maid’s son, be assured that I’ll also develop a great nation from him—he’s your son, too.”

14-16 Abraham got up early the next morning, got some food together and a canteen of water for Hagar, put them on her back and sent her away with the child. She wandered off into the desert of Beersheba. When the water was gone, she left the child under a shrub and went off, fifty yards or so. She said, “I can’t watch my son die.” As she sat, she broke into sobs.

17-18 Meanwhile, God heard the boy crying. The angel of God called from Heaven to Hagar, “What’s wrong, Hagar? Don’t be afraid. God has heard the boy and knows the fix he’s in. Up now; go get the boy. Hold him tight. I’m going to make of him a great nation.”

19 Just then God opened her eyes. She looked. She saw a well of water. She went to it and filled her canteen and gave the boy a long, cool drink.

20-21 God was on the boy’s side as he grew up. He lived out in the desert and became a skilled archer. He lived in the Paran wilderness. And his mother got him a wife from Egypt.

22-23 At about that same time, Abimelech and the captain of his troops, Phicol, spoke to Abraham: “No matter what you do, God is on your side. So swear to me that you won’t do anything underhanded to me or any of my family. For as long as you live here, swear that you’ll treat me and my land as well as I’ve treated you.”

24 Abraham said, “I swear it.”

25-26 At the same time, Abraham confronted Abimelech over the matter of a well of water that Abimelech’s servants had taken. Abimelech said, “I have no idea who did this; you never told me about it; this is the first I’ve heard of it.”

27-28 So the two of them made a covenant. Abraham took sheep and cattle and gave them to Abimelech. Abraham set aside seven sheep from his flock.

29 Abimelech said, “What does this mean? These seven sheep you’ve set aside.”

30 Abraham said, “It means that when you accept these seven sheep, you take it as proof that I dug this well, that it’s my well.”

31-32 That’s how the place got named Beersheba (the Oath-Well), because the two of them swore a covenant oath there. After they had made the covenant at Beersheba, Abimelech and his commander, Phicol, left and went back to Philistine territory.

33-34 Abraham planted a tamarisk tree in Beersheba and worshiped God there, praying to the Eternal God. Abraham lived in Philistine country for a long time.

Nueva Versión Internacional

Génesis 21

Nacimiento de Isaac

1Tal como el Señor lo había dicho, se ocupó de Sara y cumplió con la promesa que le había hecho. Sara quedó embarazada y le dio un hijo a Abraham en su vejez. Esto sucedió en el tiempo anunciado por Dios. Al hijo que Sara le dio, Abraham le puso por nombre Isaac.[a] Cuando su hijo Isaac cumplió ocho días de nacido, Abraham lo circuncidó, tal como Dios se lo había ordenado. Abraham tenía ya cien años cuando nació su hijo Isaac. Sara dijo entonces: «Dios me ha hecho reír, y todos los que se enteren de que he tenido un hijo se reirán conmigo. ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos? Sin embargo, le he dado un hijo en su vejez».

Expulsión de Agar e Ismael

El niño Isaac creció y fue destetado. Ese mismo día, Abraham hizo un gran banquete. Pero Sara se dio cuenta de que el hijo que Agar la egipcia le había dado a Abraham se burlaba de su hijo Isaac.[b] 10 Por eso le dijo a Abraham:

—¡Echa de aquí a esa esclava y a su hijo! El hijo de esa esclava jamás tendrá parte en la herencia con mi hijo Isaac.

11 Este asunto angustió mucho a Abraham porque se trataba de su propio hijo. 12 Pero Dios le dijo a Abraham: «No te angusties por el muchacho ni por la esclava. Hazle caso a Sara, porque tu descendencia se establecerá por medio de Isaac. 13 Pero también del hijo de la esclava haré una gran nación, porque es hijo tuyo».

14 Al día siguiente, Abraham se levantó de madrugada, tomó un pan y un odre de agua, y se los dio a Agar, poniéndoselos sobre el hombro. Luego le entregó a su hijo y la despidió. Agar partió y anduvo errante por el desierto de Berseba. 15 Cuando se acabó el agua del odre, puso al niño debajo de un arbusto 16 y fue a sentarse sola a cierta distancia,[c] pues pensaba: «No quiero ver morir al niño». En cuanto ella se sentó, comenzó a llorar desconsoladamente.

17 Cuando Dios oyó al niño sollozar, el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, pues Dios ha escuchado los sollozos del niño. 18 Levántate y tómalo de la mano, que yo haré de él una gran nación».

19 En ese momento Dios le abrió a Agar los ojos, y ella vio un pozo de agua. En seguida fue a llenar el odre y le dio de beber al niño. 20 Dios acompañó al niño, y este fue creciendo; vivió en el desierto y se convirtió en un experto arquero; 21 habitó en el desierto de Parán y su madre lo casó con una egipcia.

Pacto entre Abraham y Abimélec

22 En aquel tiempo Abimélec, que estaba acompañado por Ficol, jefe de su ejército, le dijo a Abraham:

—Dios está contigo en todo lo que haces. 23 Júrame ahora, por Dios mismo, que no me tratarás a mí con falsedad, ni tampoco a mis hijos ni a mis descendientes. Júrame que a mí y al país que te ha recibido como extranjero nos tratarás con la misma lealtad con que yo te he tratado.

24 —¡Lo juro! —respondió Abraham.

25 Luego Abraham se quejó ante Abimélec por causa de un pozo de agua del cual los siervos de Abimélec se habían apropiado. 26 Pero Abimélec dijo:

—No sé quién pudo haberlo hecho. Me acabo de enterar, pues tú no me lo habías dicho.

27 Entonces Abraham llevó ovejas y vacas, y se las dio a Abimélec, y los dos hicieron un pacto. 28 Pero Abraham apartó siete corderas del rebaño, 29 por lo que Abimélec le preguntó:

—¿Qué pasa? ¿Por qué has apartado estas siete corderas?

30 —Acepta estas siete corderas —le contestó Abraham—. Ellas servirán de prueba de que yo cavé este pozo.

31 Por eso a aquel lugar le dieron el nombre de Berseba,[d] porque allí los dos hicieron un juramento.

32 Después de haber hecho el pacto en Berseba, Abimélec y Ficol, el jefe de su ejército, volvieron al país de los filisteos. 33 Abraham plantó un tamarisco en Berseba, y en ese lugar invocó el nombre del Señor, el Dios eterno. 34 Y se quedó en el país de los filisteos durante mucho tiempo.

Notas al pie

  1. 21:3 En hebreo, Isaac significa él se ríe.
  2. 21:9 de su hijo Isaac (LXX); TM no incluye estas palabras.
  3. 21:16 a cierta distancia. Lit. a la distancia de un tiro de arco.
  4. 21:31 En hebreo, Berseba significa pozo de los siete, o pozo del juramento.