The Message

2 Peter 1

11-2 I, Simon Peter, am a servant and apostle of Jesus Christ. I write this to you whose experience with God is as life-changing as ours, all due to our God’s straight dealing and the intervention of our God and Savior, Jesus Christ. Grace and peace to you many times over as you deepen in your experience with God and Jesus, our Master.

Don’t Put It Off

3-4 Everything that goes into a life of pleasing God has been miraculously given to us by getting to know, personally and intimately, the One who invited us to God. The best invitation we ever received! We were also given absolutely terrific promises to pass on to you—your tickets to participation in the life of God after you turned your back on a world corrupted by lust.

5-9 So don’t lose a minute in building on what you’ve been given, complementing your basic faith with good character, spiritual understanding, alert discipline, passionate patience, reverent wonder, warm friendliness, and generous love, each dimension fitting into and developing the others. With these qualities active and growing in your lives, no grass will grow under your feet, no day will pass without its reward as you mature in your experience of our Master Jesus. Without these qualities you can’t see what’s right before you, oblivious that your old sinful life has been wiped off the books.

10-11 So, friends, confirm God’s invitation to you, his choice of you. Don’t put it off; do it now. Do this, and you’ll have your life on a firm footing, the streets paved and the way wide open into the eternal kingdom of our Master and Savior, Jesus Christ.

The One Light in a Dark Time

12-15 Because the stakes are so high, even though you’re up-to-date on all this truth and practice it inside and out, I’m not going to let up for a minute in calling you to attention before it. This is the post to which I’ve been assigned—keeping you alert with frequent reminders—and I’m sticking to it as long as I live. I know that I’m to die soon; the Master has made that quite clear to me. And so I am especially eager that you have all this down in black and white so that after I die, you’ll have it for ready reference.

16-18 We weren’t, you know, just wishing on a star when we laid the facts out before you regarding the powerful return of our Master, Jesus Christ. We were there for the preview! We saw it with our own eyes: Jesus resplendent with light from God the Father as the voice of Majestic Glory spoke: “This is my Son, marked by my love, focus of all my delight.” We were there on the holy mountain with him. We heard the voice out of heaven with our very own ears.

19-21 We couldn’t be more sure of what we saw and heard—God’s glory, God’s voice. The prophetic Word was confirmed to us. You’ll do well to keep focusing on it. It’s the one light you have in a dark time as you wait for daybreak and the rising of the Morning Star in your hearts. The main thing to keep in mind here is that no prophecy of Scripture is a matter of private opinion. And why? Because it’s not something concocted in the human heart. Prophecy resulted when the Holy Spirit prompted men and women to speak God’s Word.

Spanish, Castilian (La Nueva Biblia al Día)

2 Peter 1

1Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a todos los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo habéis llegado a poseer una fe como la nuestra, igualmente preciosa.

2Que la gracia y la paz de Dios os sean multiplicadas, para que crezcáis más y más en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesucristo.

Firmeza en el llamamiento “y en la elección

3Todo lo que nos es necesario para vivir de una manera verdaderamente piadosa nos ha sido otorgado por Dios, por su poder soberano y merced al conocimiento de aquel que ha querido compartir con nosotros la gloria y la excelencia que le son propias; 4juntamente con las cuales nos ha concedido sus más preciosas y grandes promesas, mediante las cuales, habiendo huido vosotros de la corrupción que en este mundo causan los malos deseos, sois hechos partícipes de la naturaleza divina.

5Por lo tanto no dejéis de esforzaros en añadir a vuestra fe la buena conducta, a la buena conducta el conocimiento de la voluntad de Dios, 6al conocimiento de la voluntad de Dios el dominio propio, al dominio propio la paciencia, a la paciencia la piedad, “ 7a la piedad el afecto fraternal, y al afecto fraternal la plenitud del amor.

8Si en todos y cada uno de vosotros están y prosperan estas virtudes, no resultará vano e infructuoso el conocimiento que ya habéis alcanzado de nuestro Señor Jesucristo. 9En cambio, el que carece de ellas es una persona corta de vista. Más aún, es como un ciego que anda a tientas, sin recordar que fue purificado de sus pecados para vivir limpiamente delante del Señor.

10Por eso, hermanos míos, procurad poner de manifiesto con vuestra vida y conducta el hecho firme de que Dios os ha elegido “y llamado. Así nunca caeréis, “ 11sino que amplia y generosamente abrirá Dios para vosotros las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

La veracidad de la Escritura

12Por mi parte, jamás dejaré de recordaros estas cosas, aun cuando vosotros ya las sepáis y permanezcáis firmes en la verdad que profesáis. 13-1A ese respecto me parece oportuno mantener despierta vuestra memoria, porque nuestro Señor Jesucristo me ha revelado que mis días en este mundo están contados y que pronto tendré que abandonarlo. Pero mientras viva en mi cuerpo actual, quiero retener vuestra atención, 15con la esperanza de que se os grabe en la mente lo que estoy diciendo y no lo olvidéis ni aun pasado mucho tiempo después de mi partida.

16No penséis que las cosas que os hemos contado acerca del poder de nuestro Señor Jesucristo y de su presencia son meras fábulas ingeniosamente construidas. De ninguna manera, sino que nosotros, con nuestros propios ojos, contemplamos su majestad 17-1allá en el monte santo, cuando resplandeció con la honra y la gloria que recibió de Dios Padre. Y oímos entonces aquella voz gloriosa, impresionante, que venía del cielo y decía: “Este es mi Hijo amado: en él me complazco”.

19De ese modo se nos confirmó el mensaje profético, al que vosotros haréis bien en prestar la mayor atención, porque las profecías son como lámparas que están encendidas en medio de la oscuridad, hasta que amanezca el día y la estrella de la mañana resplandezca en vuestros corazones.

20A este propósito es importante reconocer que ninguna profecía de las Escrituras debe interpretarse a capricho de nadie en particular, 21del mismo modo que nunca las profecías fueron fruto de una iniciativa humana, sino que fue el Espíritu Santo el que impulsó a los profetas a comunicar sus mensajes.