The Message

1 Thessalonians 1

1I, Paul, together here with Silas and Timothy, send greetings to the church at Thessalonica, Christians assembled by God the Father and by the Master, Jesus Christ. God’s amazing grace be with you! God’s robust peace!

Convictions of Steel

2-5 Every time we think of you, we thank God for you. Day and night you’re in our prayers as we call to mind your work of faith, your labor of love, and your patience of hope in following our Master, Jesus Christ, before God our Father. It is clear to us, friends, that God not only loves you very much but also has put his hand on you for something special. When the Message we preached came to you, it wasn’t just words. Something happened in you. The Holy Spirit put steel in your convictions.

5-6 You paid careful attention to the way we lived among you, and determined to live that way yourselves. In imitating us, you imitated the Master. Although great trouble accompanied the Word, you were able to take great joy from the Holy Spirit!—taking the trouble with the joy, the joy with the trouble.

7-10 Do you know that all over the provinces of both Macedonia and Achaia believers look up to you? The word has gotten around. Your lives are echoing the Master’s Word, not only in the provinces but all over the place. The news of your faith in God is out. We don’t even have to say anything anymore—you’re the message! People come up and tell us how you received us with open arms, how you deserted the dead idols of your old life so you could embrace and serve God, the true God. They marvel at how expectantly you await the arrival of his Son, whom he raised from the dead—Jesus, who rescued us from certain doom.

Spanish, Castilian (La Nueva Biblia al Día)

1 Thessalonians 1

1Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses:

Gracia y paz a vosotros de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

Acción de gracias “por los tesalonicenses

2Siempre, al acordarnos de todos vosotros, damos gracias a Dios en nuestras oraciones; 3y sin cesar os mencionamos ante nuestro Dios y Padre, recordando vuestra fe firme y activa, las obras a las que os mueve el amor y la perseverante esperanza que habéis puesto en nuestro Señor Jesucristo.

4Porque, hermanos amados de Dios, nos consta que él os ha escogido, 5pues cuando os llevamos el evangelio no lo hicimos solo con palabras, sino con la acción poderosa del Espíritu Santo, que se valió de nuestra conducta para ratificar plenamente ante vosotros la verdad de nuestro mensaje.

6En aquel entonces comenzasteis a imitar nuestro ejemplo y el del Señor, y recibisteis nuestra palabra con la alegría con que el Espíritu Santo os hizo superar las amargas pruebas que estabais padeciendo. 7Por eso os convertisteis después en un ejemplo vivo para todos los cristianos de Macedonia y Acaya, 8pues a partir de vosotros la palabra del Señor ha traspasado los límites de Macedonia y Acaya y está resonando en todas partes. Dondequiera que vamos, la gente nos recuerda vuestra admirable fe en Dios, y nosotros nada tenemos que añadir. 9Se habla de cómo nos acogisteis, y cómo dejasteis los ídolos y os convertisteis a Dios para en adelante pertenecerle y servirle solo “a él, al Dios vivo y verdadero. “ 10También nos han hablado del anhelo con que esperáis que regrese de los cielos su Hijo Jesús, a quien Dios resucitó de los muertos y quien nos libra de la condenación que ha de venir.