The Message

1 Peter 1

11-2 I, Peter, am an apostle on assignment by Jesus, the Messiah, writing to exiles scattered to the four winds. Not one is missing, not one forgotten. God the Father has his eye on each of you, and has determined by the work of the Spirit to keep you obedient through the sacrifice of Jesus. May everything good from God be yours!

A New Life

3-5 What a God we have! And how fortunate we are to have him, this Father of our Master Jesus! Because Jesus was raised from the dead, we’ve been given a brand-new life and have everything to live for, including a future in heaven—and the future starts now! God is keeping careful watch over us and the future. The Day is coming when you’ll have it all—life healed and whole.

6-7 I know how great this makes you feel, even though you have to put up with every kind of aggravation in the meantime. Pure gold put in the fire comes out of it proved pure; genuine faith put through this suffering comes out proved genuine. When Jesus wraps this all up, it’s your faith, not your gold, that God will have on display as evidence of his victory.

8-9 You never saw him, yet you love him. You still don’t see him, yet you trust him—with laughter and singing. Because you kept on believing, you’ll get what you’re looking forward to: total salvation.

10-12 The prophets who told us this was coming asked a lot of questions about this gift of life God was preparing. The Messiah’s Spirit let them in on some of it—that the Messiah would experience suffering, followed by glory. They clamored to know who and when. All they were told was that they were serving you, you who by orders from heaven have now heard for yourselves—through the Holy Spirit—the Message of those prophecies fulfilled. Do you realize how fortunate you are? Angels would have given anything to be in on this!

A Future in God

13-16 So roll up your sleeves, put your mind in gear, be totally ready to receive the gift that’s coming when Jesus arrives. Don’t lazily slip back into those old grooves of evil, doing just what you feel like doing. You didn’t know any better then; you do now. As obedient children, let yourselves be pulled into a way of life shaped by God’s life, a life energetic and blazing with holiness. God said, “I am holy; you be holy.”

17 You call out to God for help and he helps—he’s a good Father that way. But don’t forget, he’s also a responsible Father, and won’t let you get by with sloppy living.

18-21 Your life is a journey you must travel with a deep consciousness of God. It cost God plenty to get you out of that dead-end, empty-headed life you grew up in. He paid with Christ’s sacred blood, you know. He died like an unblemished, sacrificial lamb. And this was no afterthought. Even though it has only lately—at the end of the ages—become public knowledge, God always knew he was going to do this for you. It’s because of this sacrificed Messiah, whom God then raised from the dead and glorified, that you trust God, that you know you have a future in God.

22-25 Now that you’ve cleaned up your lives by following the truth, love one another as if your lives depended on it. Your new life is not like your old life. Your old birth came from mortal sperm; your new birth comes from God’s living Word. Just think: a life conceived by God himself! That’s why the prophet said,

The old life is a grass life,
    its beauty as short-lived as wildflowers;
Grass dries up, flowers droop,
    God’s Word goes on and on forever.

This is the Word that conceived the new life in you.

Nueva Versión Internacional (Castilian)

1 Pedro 1

1Pedro, apóstol de Jesucristo,

a los elegidos, extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, según la previsión[a] de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos[b] por su sangre:

Que abunden en vosotros la gracia y la paz.

Alabanza a Dios por una esperanza viva

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para vosotros, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. Esto es para vosotros motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora habéis tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también vuestra fe, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. Vosotros le amáis a pesar de no haberle visto; y, aunque no le veis ahora, creéis en él y os alegráis con un gozo indescriptible y glorioso, pues estáis obteniendo la meta de vuestra fe, que es vuestra salvación.

10 Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para vosotros, estudiaron cuidadosamente esta salvación. 11 Querían descubrir a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de estos. 12 A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que os servían a vosotros. Hablaban de las cosas que ahora os han anunciado los que os predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas.

Sed santos

13 Por eso, disponeos para actuar con inteligencia;[c] tened dominio propio; poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os dará cuando se revele Jesucristo. 14 Como hijos obedientes, no os amoldéis a los malos deseos que teníais antes, cuando vivíais en la ignorancia. 15 Más bien, sed santos en todo lo que hagáis, como también es santo quien os llamó; 16 pues está escrito: «Sed santos, porque yo soy santo».[d] 17 Ya que invocáis como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivid con temor reverente mientras seáis peregrinos en este mundo. 18 Como bien sabéis, vosotros fuisteis rescatados de la vida absurda que heredasteis de vuestros antepasados. El precio de vuestro rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, 19 sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. 20 Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en vuestro beneficio. 21 Por medio de él creéis en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que vuestra fe y vuestra esperanza están puestas en Dios.

22 Ahora que os habéis purificado obedeciendo a la verdad y tenéis un amor sincero por los hermanos, amaos de todo corazón[e] los unos a los otros. 23 Pues habéis nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. 24 Porque

«todo mortal es como la hierba,
    y toda su gloria como la flor del campo;
la hierba se seca y la flor se cae,
25     pero la palabra del Señor permanece para siempre».[f]

Y esta es la palabra del evangelio que se os ha anunciado.

Notas al pie

  1. 1:2 la previsión. Lit. el conocimiento previo.
  2. 1:2 redimidos. Lit. rociados.
  3. 1:13 disponeos … inteligencia. Lit. ceñidos los lomos de su mente.
  4. 1:16 Lv 11:44,45; 19:2; 20:7; Is 40:6-8
  5. 1:22 de todo corazón. Var. con corazón puro.
  6. 1:25 Is 40:6-8