The Message

1 Chronicles 19

11-2 Some time after this Nahash king of the Ammonites died and his son succeeded him as king. David said, “I’d like to show some kindness to Hanun son of Nahash—treat him as well and as kindly as his father treated me.” So David sent condolences about his father’s death.

2-3 But when David’s servants arrived in Ammonite country and came to Hanun to bring condolences, the Ammonite leaders warned Hanun, “Do you for a minute suppose that David is honoring your father by sending you comforters? Don’t you know that he’s sent these men to snoop around the city and size it up so that he can capture it?”

So Hanun seized David’s men, shaved them clean, cut off their robes half way up their buttocks, and sent them packing.

When this was all reported to David, he sent someone to meet them, for they were seriously humiliated. The king told them, “Stay in Jericho until your beards grow out; only then come back.”

6-7 When it dawned on the Ammonites that as far as David was concerned, they stank to high heaven, they hired, at a cost of a thousand talents of silver (thirty-seven and a half tons!), chariots and horsemen from the Arameans of Naharaim, Maacah, and Zobah—thirty-two thousand chariots and drivers; plus the king of Maacah with his troops who came and set up camp at Medeba; the Ammonites, too, were mobilized from their cities and got ready for battle.

When David heard this, he dispatched Joab with his strongest fighters in full force.

9-13 The Ammonites marched out and spread out in battle formation at the city gate; the kings who had come as allies took up a position in the open fields. When Joab saw that he had two fronts to fight, before and behind, he took his pick of the best of Israel and deployed them to confront the Arameans. The rest of the army he put under the command of Abishai, his brother, and deployed them to deal with the Ammonites. Then he said, “If the Arameans are too much for me, you help me; and if the Ammonites prove too much for you, I’ll come and help you. Courage! We’ll fight might and main for our people and for the cities of our God. And God will do whatever he sees needs doing!”

14-15 But when Joab and his soldiers moved in to fight the Arameans, they ran off in full retreat. Then the Ammonites, seeing the Arameans run for dear life, took to their heels and ran from Abishai into the city.

So Joab withdrew from the Ammonites and returned to Jerusalem.

16 When the Arameans saw how badly they’d been beaten by Israel, they picked up the pieces and regrouped; they sent for the Arameans who were across the river; Shophach, commander of Hadadezer’s army, led them.

17-19 When all this was reported to David, he mustered all Israel, crossed the Jordan, advanced, and prepared to fight. The Arameans went into battle formation, ready for David, and the fight was on. But the Arameans again scattered before Israel. David killed seven thousand chariot drivers and forty thousand infantry. He also killed Shophach, the army commander. When all the kings who were vassals of Hadadezer saw that they had been routed by Israel, they made peace with David and served him. The Arameans were afraid to help the Ammonites ever again.

Nueva Versión Internacional (Castilian)

1 Crónicas 19

Guerra contra los amonitas

1Pasado algún tiempo, murió Najás, rey de los amonitas, y su hijo le sucedió en el trono. Entonces David pensó: «Debo ser leal con Janún hijo de Najás, pues su padre lo fue conmigo». Así que envió unos mensajeros para darle el pésame por la muerte de su padre.

Cuando los mensajeros de David llegaron al país de los amonitas para darle el pésame a Janún, los jefes de ese pueblo le aconsejaron: «¿Y acaso crees que David ha enviado estos mensajeros solo para darte el pésame, y porque quiere honrar a tu padre? ¿No será más bien que han venido a espiar y explorar el país para luego destruirlo?» Entonces Janún mandó que apresaran a los mensajeros de David y que les afeitaran la barba y les rasgaran la ropa por la mitad, a la altura de las nalgas. Y así los despidió.

Los hombres de David se sentían muy avergonzados. Cuando David se enteró de lo que les había pasado, mandó que los recibieran y les dieran este mensaje de su parte: «Quedaos en Jericó, y no regreséis hasta que os crezca la barba».

Al darse cuenta Janún y los amonitas de que habían ofendido a David, enviaron treinta y tres mil kilos[a] de plata para contratar carros y jinetes en Aram Najarayin,[b] en Aram de Macá y en Sobá. Contrataron treinta y dos mil carros y al rey de Macá con su ejército, que acampó frente a Medeba. Por su parte, los amonitas salieron de sus ciudades y se dispusieron para el combate. Cuando David lo supo, despachó a Joab con todos los soldados del ejército. Los amonitas avanzaron hasta la entrada de su ciudad, pero los reyes que habían venido a reforzarlos se quedaron aparte, en campo abierto.

10 Joab se vio amenazado por el frente y por la retaguardia, así que escogió a las mejores tropas israelitas para pelear contra los sirios, 11 y el resto de las tropas las puso al mando de su hermano Abisay, para que enfrentaran a los amonitas. 12 A Abisay le ordenó: «Si los sirios pueden más que yo, tú vendrás a rescatarme; y, si los amonitas pueden más que tú, yo te rescataré. 13 ¡Ánimo! Luchemos con valor por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios. ¡Y que el Señor haga lo que bien le parezca!»

14 En seguida Joab y sus tropas avanzaron contra los sirios, y estos huyeron de él. 15 Al ver que los sirios se daban a la fuga, también los amonitas huyeron de Abisay y se refugiaron en la ciudad. Entonces Joab regresó a Jerusalén.

16 Los sirios, al verse derrotados por Israel, enviaron mensajeros para pedir ayuda a los sirios que vivían al otro lado del río Éufrates. Sofac, jefe del ejército de Hadad Ezer, se puso al frente de ellos. 17 Cuando David se enteró de esto, reunió a todo Israel, cruzó el Jordán y tomó posición de batalla contra los sirios. Estos lo atacaron, 18 pero tuvieron que huir ante los israelitas. David mató a siete mil soldados sirios de caballería y cuarenta mil de infantería; también mató a Sofac, jefe del ejército. 19 Al ver que los sirios habían sido derrotados por los israelitas, todos los vasallos de Hadad Ezer hicieron la paz con David y se sometieron a él. A partir de entonces, los sirios se negaron a ir en auxilio de los amonitas.

Notas al pie

  1. 19:6 treinta y tres mil kilos. Lit. mil talentos.
  2. 19:6 Aram Najarayin. Es decir, el noroeste de Mesopotamia.