The Message

1 Chronicles 10

11-5 The Philistines went to war against Israel; the Israelites ran for their lives from the Philistines but fell, slaughtered on Mount Gilboa. The Philistines zeroed in on Saul and his sons and killed his sons Jonathan, Abinadab, and Malki-Shua. The battle went hard against Saul—the archers found him and wounded him. Saul said to his armor bearer, “Draw your sword and finish me off before these pagan pigs get to me and make a sport of my body.” But his armor bearer, restrained by both reverence and fear, wouldn’t do it. So Saul took his own sword and killed himself. The armor bearer, panicked because Saul was dead, then killed himself.

6-7 So Saul and his three sons—all four the same day—died. When all the Israelites in the valley saw that the army had fled and that Saul and his sons were dead, they abandoned their cities and ran off; the Philistines came and moved in.

8-10 The next day the Philistines came to plunder the dead bodies and found Saul and his sons dead on Mount Gilboa. They stripped Saul, removed his head and his armor, and put them on exhibit throughout Philistia, reporting the victory news to their idols and the people. Then they put Saul’s armor on display in the temple of their gods and placed his skull as a trophy in the temple of their god Dagon.

11-12 The people of Jabesh Gilead heard what the Philistines had done to Saul. All of their fighting men went into action—retrieved the bodies of Saul and his sons and brought them to Jabesh, gave them a dignified burial under the oak at Jabesh, and mourned their deaths for seven days.

13-14 Saul died in disobedience, disobedient to God. He didn’t obey God’s words. Instead of praying, he went to a witch to seek guidance. Because he didn’t go to God for help, God took his life and turned the kingdom over to David son of Jesse.

Nueva Versión Internacional (Castilian)

1 Crónicas 10

Muerte de Saúl

1Los filisteos fueron a la guerra contra Israel, y los israelitas huyeron ante ellos. Muchos de ellos cayeron muertos en el monte Guilboa. Entonces los filisteos se fueron en persecución de Saúl, y lograron matar a sus hijos Jonatán, Abinadab y Malquisúa. La batalla se intensificó contra Saúl, y los arqueros lo alcanzaron con sus flechas. Al verse herido, Saúl le dijo a su escudero: «Saca la espada y mátame, no sea que me maten esos incircuncisos cuando lleguen, y se diviertan a costa mía».

Pero el escudero estaba tan asustado que no quiso hacerlo, de modo que Saúl mismo tomó su espada y se dejó caer sobre ella. Cuando el escudero vio que Saúl caía muerto, también él se arrojó sobre su propia espada y murió. Así murieron Saúl y sus tres hijos. Ese día pereció toda su familia.

Cuando los israelitas que vivían en el valle vieron que el ejército había huido, y que Saúl y sus hijos habían muerto, también ellos abandonaron sus ciudades y se dieron a la fuga. Así fue como los filisteos las ocuparon.

Al otro día, cuando los filisteos llegaron para despojar a los cadáveres, encontraron muertos a Saúl y a sus hijos en el monte Guilboa. Lo despojaron, tomaron su cabeza y sus armas, y enviaron mensajeros por todo el país filisteo para que proclamaran la noticia a sus ídolos y al pueblo. 10 Después colocaron las armas en el templo de sus dioses y colgaron la cabeza en el templo de Dagón.

11 Cuando los de Jabés de Galaad se enteraron de lo que habían hecho los filisteos con Saúl, 12 se levantaron todos los valientes y rescataron los cuerpos de Saúl y de sus hijos. Los llevaron a Jabés, sepultaron sus huesos debajo de la encina de Jabés y guardaron siete días de ayuno.

13-14 Saúl murió por haberse rebelado contra el Señor, pues, en vez de consultarlo, desobedeció su palabra y buscó el consejo de una adivina. Por eso el Señor le quitó la vida y entregó el reino a David hijo de Isaí.